Mostrando entradas con la etiqueta Política. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Política. Mostrar todas las entradas

1 de mayo de 2009

India y China durante la Guerra Fría

El fin de la Segunda Guerra Mundial marcó el inicio de una nueva etapa cargada de tensiones políticas protagonizadas por los Estados Unidos al frente del bloque capitalista y la Unión Soviética como estandarte del bloque comunista. Durante esta Guerra Fría, mientras que los primeros buscaban frenar el avance de un sistema político con el que no comulgaban y los segundos ansiaban acabar con las pretensiones unipolares norteamericanas de hegemonía mundial, el resto de países se iban alineando a uno u otro lado en pro de sus propios intereses y tendencias políticas.

China fue otro de los actores principales en el transcurso de la Guerra Fría, dado que adquirió un papel de soporte crucial, muy acorde a su estrategia en política exterior, en todos los grandes acontecimientos acaecidos durante todo el período, a la vez que en otras ocasiones su rol fue más allá y se vio claramente involucrado en las diferentes tensiones del momentoolucrado en los ro estudiante chino. Muchas gracias!del de. La India, por su parte, coincidiendo con el principio de esta guerra, se embarcaba en una nueva etapa de su historia, dejando atrás un siglo de ocupación británica y un proceso de independencia precipitado con escasa planificación. La falta de previsión británica en la transferencia de poderes, no sólo provocó -por motivos religiosos[1]- la escisión del subcontinente en dos Estados (India y Pakistán), sino que demás originó unos años más tarde unos conflictos territoriales entre India y China, la disputa de los cuales sigue siendo vigente en la actualidad[2].

La primera etapa de la Guerra Fría (1947-1959) para estos dos países puede calificarse de distendida, a pesar de las tensiones al final de la misma. El año 1950 es clave en la historia de las relaciones internacionales entre ambos, dado que es cuando se inician unas verdaderas relaciones diplomáticas. Tras la reciente constitución de la República Popular China, una de las mayores preocupaciones del país era anexionarse el Tíbet a su territorio, acabar con la independencia administrativa y militar tibetana, así como con el régimen feudal que gobernaba en la zona de la mano de los monjes budistas lamaístas. La India, por su situación frontera con el Tíbet, se pronuncia afirmando que no tiene intereses territoriales ni políticos en este conflicto, aunque sí buenas relaciones comerciales que le gustaría mantener. Por ello, decide actuar como mediadora en el conflicto impulsando la firma por parte del Tíbet de la aceptación de la soberanía china a cambio de conservar su propio sistema político y social, y calmando el clima de hostilidades que había hasta su intervención[3]. La India repetiría este papel como intermediario en la resolución de la Guerra de Corea, proponiendo la firma de un armisticio entre ambos grupos beligerantes, entre los cuales se encontraba China. Esta función conciliadora adoptada por la India fue bien aceptada por China, y ambos decretaron la firma de un acuerdo de coexistencia pacífica, conocido como Panchsheel[4]. El objetivo de la firma no fue otro que garantizar la seguridad en una zona que antes estaba protegida por el estado tapón del Tíbet. En este ambiente de relativa calma, y a pesar de las primeras discrepancias en torno a cuestiones territoriales, Zhou Enlai y Jawaharlal Nehru adoptaron el lema “Hindi chini bhai bhai”[5] (la India y China son como hermanos). Las primeras tensiones aparecen cuando la India descubre en 1957 que China había construido, sin permiso de India, una carretera que comunicaba parte del territorio indio de Aksai Chin (y que China consideraba como propio) con el Xinjiang chino, sobrepasando así la línea fronteriza entre ambos territorios. A partir de este momento se inicia un intercambio de comunicaciones al respecto, que no impiden que China solicite apoyo a la India nuevamente delante de la ONU sobre el conflicto China-Taiwán y la movilización internacional. No es hasta 1959, año en que China reclama oficialmente parte del territorio de Aksai Chan y de la McMahon Line (línea fronteriza acordada entre el Imperio británico en la India y el Tíbet en el 1914 tras el acuerdo de Simla) que empiezan los primeros enfrentamientos importantes entre ambos países y que se establece un nuevo período en las relaciones bilaterales.

La segunda etapa (1960-1978) de lo que mundialmente era una Guerra Fría, representaba para China y la India el inicio de una “Guerra Caliente” que se consuma en el 1962 tras las provocaciones por parte de la India de situar puestos militares en la zona del conflicto creyendo que China acabaría cediendo ante la presión y convencida de que su rival no sería capaz de atacar. Sin embargo, la India se equivocaba; ese mismo año, China ataca al ejército indio, menor en capacidad militar y en líneas de comunicación. Aunque la guerra apenas duró un mes, las consecuencias de la misma para la India resultaron tremendamente drásticas, puesto que supusieron la pérdida de una parte considerable del territorio (Noreste de Ladakh y reajustes en la frontera), así como la división de las regiones de Jammu y Cachemira entre Pakistán y la India. Del mismo modo, las relaciones tanto culturales, como comerciales y diplomáticas entre ambos países cesaron por completo. Si bien durante los primeros años de los 60, a parte del estratégico apoyo de China a Pakistán en su guerra contra la India -originada por la división del territorio-, no hubo más que un intercambio de acusaciones y de protestas por ambas partes[6], el año 67 fue especialmente complejo en cuanto a unas relaciones bilaterales tan deterioradas hasta el momento: ambos ejércitos se enfrentan brevemente en dos ocasiones en los territorios de la ruptura (Enfrentamiento de Nathu La y el Incidente de Chola), causando algunas bajas para los dos países. Al mismo tiempo, la India ve como en Naxalbari se producen una serie de levantamientos de origen comunista contra el régimen democrático que, sin duda estaban respaldados por el gobierno chino. Todo ello son pruebas de la clara enemistad que reinaba entre ambos países. Durante los años 70, la situación no cambió demasiado; China secundaba la Guerra indo-pakistaní del 1971, mientras que la India firmaba un Tratado de Paz y Cooperación con la Unión Soviética y los Estados Unidos, alejándose cada vez más de China. Ese mismo año, China entraba en la ONU como República Popular de la China, donde aprovecha para acusar a la URSS de intentar propagar un comunismo cada vez más alejado del aplicado por China través de su alianza con la India. Los años 70 transcurren, por consiguiente, en un clima de adversidad pero sin conflictos armados.

El último decenio de la Guerra Fría coincide con una tercera etapa (1979 a 1989) en las relaciones bilaterales entre China y la India, marcada por el restablecimiento del contacto diplomático. En el 1979 la Unión Soviética se enfrenta directamente a Afganistán en la guerra que confrontaba al gobierno comunista afgano contra la resistencia muyahidín, apoyada entre otros países musulmanes por Pakistán. China, en total disconformidad a esta alineación pakistaní, decide modificar sus relaciones diplomáticas con este país, concretamente en relación a las cuestiones territoriales de Cachemira acercándose, consecuentemente, más a la India. China y la India inician un proceso de negociación referente al tema fronterizo que da pie a establecer nuevamente unas tímidas relaciones diplomáticas. Patrullas indias se colocan en la línea McMahon con el fin de mejorar sus infraestructuras en la zona, pero acusados por el ejército chino de traspasar los límites de la misma, la India es obligada a abandonar la zona, momento que aprovecha el gobierno chino para establecer sus tropas de vigilancia y para construir una pista de aterrizaje para helicópteros. Esta provocación china provoca la ira del gobierno indio, el cual determina volver a enviar sus tropas a la zona. Por lo tanto, en el año 1987 el clima de tensión que se respira entre China y la India se asemeja justo al anterior que se vivió en el año de la Guerra sino-india (1962). Temerosa de repetir una experiencia traumática y aconsejada por su aliado soviético (a quien no le convenía en absoluto un enfrentamiento directo con China), la India opta finalmente en el 1988 por intentar arreglar la situación mediante la aceptación de unas negociaciones bilaterales. Aunque el comunicado conjunto que aceptó la India provocó que se viera obligada a aceptar resoluciones contrarias al apoyo que prestaba al Tíbet[7], también abogaba por la búsqueda de una solución conjunta y equitativa para ambos, así como el mantenimiento oficial de las relaciones diplomáticas.

En conclusión, las relaciones internacionales entre estos dos países son especialmente intensas a lo largo de la Guerra Fría; ambos protagonizan fricciones bilaterales y un conflicto armado, aunque también existen lapsos de convivencia más o menos pacífica e, incluso, de cooperación económica.




BIBLIOGRAFÍA

· CHEN, Jian. (2005). La China de Mao y la Guerra Fría. Barcelona: Paidós.
· Enciclopedia británica: International relations between China, India and Pakistan - www.britannica.com/EBchecked/topic/291225/international-relations/32963/China-India-and-Pakistan#ref=ref304895
· GARCÍA, Caterina y PAREJA, P. (2004). “Relacions internacionals a l’Àsia oriental entre el 1945 i el 1989 – Módulo 2 en Política Internacional a l’Àsia oriental. Barcelona: FUOC.
· GERNET, Jacques. (2005). El mundo chino. Barcelona: Crítica.
· Historia del siglo XX : http://www.historiasiglo20.org/.
· JING-DONG, Yuan. (2005). ''Sino-Indian Relations: Perspectives, Prospects and Challenges Ahead'' en Power and Interest News Report. Chicago: disponible en www.pinr.com/report.php?ac=view_report&report_id=283&language_id=1
· LUNA, Joaquín. (2004). “La realitat de la guerra freda a l’Àsia oriental: les seves seqüeles al segle XXI” – Módulo 1 en Política Internacional a l’Àsia oriental. Barcelona: FUOC.
· MARTÍN DE LA GUARDIA, R. (1999). El mundo después de la Segunda Guerra Mundial. Madrid: Akal.
· PUJOL, Óscar. (2005). Introducció a l’Índia en Màster d’Estudis d’Àsia i del Pacífic. Barcelona: UB (Universitat de Barcelona).
· TRAVESEDO, Concepción. (2001). La hostilidad indo-pakistaní como legado de la Guerra Fría. El conflicto de Cachemira. Málaga. Disponible en http://dialnet.unirioja.es/
· VEIGA, Francesc. (2005). La guerra freda. Barcelona: UOC
· www.centurychina.com/plaboard/uploads/1962war.htm
· www.globalsecurity.org/military/library/report/1984/CJB.htm
· www.heritage.org/research/asiaandthepacific/bg2209.cfm


[1] La India, de mayoría hindú, y el Pakistán musulmán.
[2] De hecho, si Londres hubiera previsto el destino de esta zona estratégica, como hubiera sido de esperar teniendo en cuenta que el Imperio Indo hacía frontera con un país del calibre de China, posiblemente los conflictos territoriales posteriores podrían haberse evitado o relajado.
[3] Su participación neutral en el conflicto fue uno de los motivos que empujó al Dalai lama a exiliarse en la India en el año 1959.
[4] Contempla cinco principios básicos entre ambos países: respeto al territorio de cada uno y a sus respectivas soberanías, no agresión, no interferencia en los asuntos internos del otro, igualdad y beneficio mutuo y, finalmente, una coexistencia pacífica. La duración del misma era de 8 años.
[5] www.pinr.com/report.php?ac=view_report&report_id=283&language_id=1
[6] Mientras que la India protesta por la construcción de una nueva carretera de la discordia entre la zona afectada y el Xinjiang, China acusa a la India de respaldar las rebeliones antichinas en el Tíbet.
[7] Por ejemplo, aceptar la soberanía de China sobre el Tíbet, rechazar la llegada de expatriados tibetanos a territorio indio y aportar soluciones a las agitaciones de los rebeldes tibetanos que se producían en el país.

21 de enero de 2009

Guerra de Camboya y Guerra de Vietnam

La segunda mitad del siglo XX fue el escenario de una rivalidad abierta entre las dos potencias que dominaban el orden bipolar del momento: EEUU, liderando el bloque capitalista, y la URSS, al frente del bloque comunista. Tras el fin de la Segunda Guerra Mundial (1945) y hasta la disolución de la Unión Soviética (1991), los dos bloques protagonizaron un enfrentamiento indirecto librado a nivel político, económico, ideológico, propagandístico y tecnológico que se conoce como Guerra Fría.

Este conflicto no armado[1] rigió las relaciones internacionales durante el período señalado porque ambas superpotencias actuaron como ejes de influencia en el contexto mundial arrastrando a numerosos países a través de diferentes estrategias políticas y militares, directas o indirectas, y aprovechando o respaldando los conflictos regionales entre sus aliados y otros países. A cambio de ayuda económica, militar o política, cada uno de los bandos fue ampliando su esfera de poder y, gracias a las diferentes alineaciones, cada bloque consiguió expandir e implantar su respectivo modelo de gobierno. El objetivo era muy claro: propagar sus ideologías políticas y sus modelos económicos entre los diferentes países de la región, ampliar así sus áreas de influencia y ganar peso en la disputa por la hegemonía mundial. Los EEUU ambicionaban la unipolaridad en la hegemonía mundial, lo que significaba el dominio del mundo regido por el sistema capitalista. Para conseguirlo era necesario minar la influencia del comunismo que se estaba expandiendo en el mundo en gran medida[2]; si EEUU no lograba contener y debilitar el avance de este otro sistema alternativo impuesto por la URSS, podría llegar a dilatarse por todo el mundo, siguiendo un efecto dominó. La URSS, convencida de que hacía falta neutralizar las pretensiones de los EEUU, buscaba nuevos partidarios por todo el mundo. Como consecuencia del progresivo aumento del potencial de la URSS como enemigo temible, en 1947 EEUU propuso la Doctrina Truman, que justificaba la ayuda a las naciones que peligraban de ser gobernadas por un régimen totalitario “los pueblos libres del mundo nos buscan para el apoyo en el mantenimiento de sus libertades”[3], así como el Plan Marshall, que intentaba evitar que la Europa Occidental devastada por la Guerra no se orientar hacia gobiernos comunistas ni influenciar por la URSS.

Los países asiáticos adquirieron un peso fundamental en el decurso de la Guerra Fría, ya que los conflictos regionales marcaron los movimientos de las dos potencias y la geopolítica de la zona “después de la era colonial, las grandes potencias no han dejado de jugar un papel mayor y convertir al Sudeste Asiático en una zona de conflictos”[4]. El escenario que ofrecía la zona no podía ser más propicio; la Segunda Guerra Mundial, el papel de la ONU y el descontento social aceleraron la crisis del colonialismo asiático, con lo que inicia en la región un proceso de descolonización, complicado para muchos países que veían cómo las metrópolis se resistían a desligarse del vínculo. Tanto la URSS como los EEUU vieron en este escenario la ocasión idónea de apoyar a los nuevos países independientes para ganarse nuevos seguidores y hacer decantar la balanza de dominio bipolar hacia uno y otro lado: “negotiating with the United States in that era meant there was often room for compromise”[5]. Los países asiáticos se beneficiaban de este apoyo porque contribuía a conseguir un desarrollo económico y porque la presencia, por ejemplo, norteamericana en Asia contrarrestaba la creciente influencia de China en la región a la vez que les protegía de posibles amenazas externas. Las primeras manifestaciones de esta guerra no oficial entre URSS y EEUU en Asia se dieron en el contexto de la Guerra Civil China[6] y de la Guerra de Corea[7]. Estos dos conflictos son clave para entender las posteriores alineaciones y el dinamismo de cada bloque. “La influencia soviética era muy profunda en China justo en el momento en que se sentaron las bases del nuevo régimen”[8], por lo tanto, es natural que el Partido Comunista Chino recibiera el apoyo absoluto de la URSS, mientras los EEUU se posicionaba a favor del gobierno democrático promulgado en Taiwán. Lo mismo sucedió con Corea; la división del país en dos estados respaldados por alguna de las dos potencias vaticinaba el futuro que esperaba a Vietnam, poniendo en evidencia el peligro que entrañan las vinculaciones en las relaciones exteriores[9]. Tanto Corea primero como Vietnam o Camboya después se convirtieron en los escenarios principales en Asia del enfrentamiento entre los dos bloques. La URSS protegía y apoyaba al bando comunista (Corea del Norte, Vietnam del Norte) de la persecución de los EEUU para frenar el avance del comunismo en Asia.

China constituyó la tercera potencia en juego y su papel fue también muy importante en las estrategias de la Guerra Fría dada la cooperación sino-soviética. Si bien durante los años cincuenta se estableció una potente alianza entre la URSS y China poniendo en alerta máxima a EEUU, el pacto fue totalmente interesado entre ambos, puesto que buscaban defender sus propios intereses de expandir el comunismo y frenar las ambiciones unipolares de hegemonía mundial por parte de EEUU. Por consiguiente, mientras este trato fue firme y estable, China seguía los pasos de su protector, como bien demuestra el apoyo que ambos brindaron a Ho Chi-Minh y al Viet-minh[10] durante la Guerra de Vietnam, y en contra de EEUU y el gobierno pro-occidental y capitalista del presidente Ngo Dinh Diem en Vietnam del Sur. “Washington decidió frenar la expansión comunista y mantener el statu quo: con bombardeos aéreos en el norte [de Vietnam], buscaban disuadir la insurrección del Sur. Con el desembarco de tropas y la construcción de bases militares en el Sur, también querían neutralizar esta insurrección”[11]. Si, por un lado, la intervención masiva y directa de EEUU en Vietnam estuvo propiciada por un ataque directo a buques norteamericanos en el Golfo de Tonkin[12], la participación indirecta de China y la URSS no respondía más que al juego estratégico de la Guerra Fría. El apoyo interesado de la coalición sino-soviética (porque ambos eran comunistas y no podían permitir que EEUU entorpeciera el avance de la ideología) aportaría a Vietnam del Norte el poder económico y militar necesario para hacerse con la victoria.

Sin embargo, los cambios en las directrices del gobierno soviético, más volcado en los planes de desestalinización, en el aburguesamiento de la sociedad y en un acercamiento estratégico con EEUU a fin de evitar un posible conflicto armado[13], condujeron a un distanciamiento cada vez mayor entre la URSS y China, hasta el punto que no sólo concluyeron las relaciones entre ambos, sino que además provocaron enfrentamientos directos entre ambos[14], el principal de los cuales se plasmó en la Guerra de Camboya. Así pues, cuando el líder de los Khmeres rojos -Pol Pot- pretendió restablecer las antiguas fronteras de Camboya invadiendo territorio vietnamita, la URSS decidió posicionarse junto a Vietnam del Norte, por un doble motivo: porque ya estaban siendo aliados en la Guerra iniciada anteriormente en Vietnam al compartir gobiernos de tendencia comunista y porque en las prioridades de la política exterior del gobierno soviético no se podía tolerar la tiranía con que Pol Pot estaba conduciendo el país y porque su enemigo chino ya se estaba aliando con Camboya en el conflicto[15]. El posicionamiento de China estaba infundado por los mismos motivos que habían movido a la URSS durante la Guerra Fría: el fortalecimiento y difusión del comunismo en Asia. Puesto que Pol Pot seguía un gobierno comunista pro-chino, el entonces dirigente chino, Mao Zedong, colaboró en la fundación del Partido Comunista Camboyano, creando unos lazos de unión muy fuertes entre ellos. Por esto mismo, cuando China supo que Vietnam del Norte aliado con la URSS estaba protegiendo la frontera vietnamita frente los posibles ataques de Camboya, no dudó en prestar a Pol Pot su apoyo económico y militar.

En este conflicto con Camboya, EEUU también se había posicionado a favor de Camboya, pero por motivos muy diferentes (y en una facción distinta) a los que tenía China. EEUU, inmerso en la Guerra de Vietnam, tuvo sus sospechas de que el entonces regente camboyano Sihanouk estaba permitiendo el paso de los Vietcong[16] hacia Vietnam del Sur (su aliado en la Guerra) a través de la ruta Ho Chi Mihn por Camboya, con lo que inmediatamente procedió a bombardear a Camboya como castigo y promovió un Golpe de Estado militar que derrocara al régimen monárquico de Sihanouk. Pero, al contrario del objetivo que podía haber buscado China de dejar en el mando a un gobierno comunista, EEUU impulsó el ascenso al poder de Lon Nol, con claras tendencias pro-occidentales[17].

Los conflictos armados en Asia ya duraban desde hacía mucho tiempo y al parecer la atención internacional sobre estos sucesos era cada vez menos intensa y la implicación occidental menos frecuente. Sin embargo, es importante destacar la importante labor de la ONU, durante la etapa final de las guerras contra Vietnam y Camboya, así como en los últimos años de la Guerra Fría. El Tratado de Paz entre Vietnam y Camboya promovido por la ONU en 1991, conllevó la celebración de elecciones en 1992 que establecieron en Camboya una monarquía parlamentaria con régimen democrático en manos de la coalición entre el FUNCIPEC[18] y el Partido del Pueblo Camboyano[19]. La ONU se encargó de la retirada en Camboya del ejército vietnamita enviando 20.000 soldados para controlar el alto al fuego y vigilar la celebración de las elecciones del 92. Además de convertirse en un organismo de supervisión supranacional, también actuó como mediadora para que Camboya recuperara su asiento perdido en la organización[20]. A diferencia de la ONU, las organizaciones creadas en la región asiática, por su parte, no tuvieron un papel trascendental en el desenlace de las guerras en la antigua Indochina. La SEATO, promovida por los EEUU para garantizar la integración regional del Sudeste asiático y frenar el avance del comunismo en la región, fue crucial en la aprobación de la ofensiva de EEUU a Vietnam del Norte, pero su falta de preparación y de implicación posterior, no le hicieron tener un rol predominante en la gestión de la Guerra de Vietnam. La ASEAN, por su parte, que apostaba por la resolución pacífica de los conflictos territoriales y la defensa de EEUU en los posibles ataques comunistas en la región, decidió no mover ficha en la Guerra de Camboya y quedó relegada a un completo segundo plano. En conclusión, toda la dinámica de la Guerra Fría viene condicionada por la lucha del orden mundial por parte de los dos bloques de poder, EEUU y la URSS, que juegan un papel vital en el desarrollo de la geopolítica asiática en la era postcolonial. El análisis de dos enfrentamientos diferentes como las guerras de Vietnam y de Camboya demuestra que responden a un mismo dinamismo conflictivo.


BIBLIOGRAFÍA



· ARACIL, R. y OLIVER, J. (1998). El mundo actual: de la Segunda Guerra Mundial a nuestros días. Barcelona: UB (Universitat de Barcelona).

· BRUNEAU, M y TAILARD, C. (1995) “Asie du Sud-est”, en R. Brunet (dir.) Géographie Universelle, vol. VII, Paris/Montpellier : Belin/Reclus, p.6-7.

· BRUNEAU, M. (2002). “Ancien Empire démembré”, en Michel Foucher (dir.) Atlas Asies nouvelles, Paris: Belin, p. 213-222.

· BUSTELO, P. (2003) “Enfoque de la regulación y Economía Política Internacional: ¿paradigmas convergentes?” en Revista de Economía Mundial, nº 8. Madrid: UCM.

· GARCÍA, C y PAREJA, P. (2004). “Relacions internacionals a l’Àsia oriental entre el 1945 i el 1989 – Módulo 2 en Política Internacional a l’Àsia oriental. Barcelona: FUOC.

· GERNET, J. (2005). El mundo chino. Barcelona: Crítica, pp. 579-589.

· Historia del siglo XX : http://www.historiasiglo20.org/.

· LUNA, J. (2004). “La realitat de la guerra freda a l’Àsia oriental: les seves seqüeles al segle XXI” – Módulo 1 en Política Internacional a l’Àsia oriental. Barcelona: FUOC.

· OLIVER, J. (2005). “Vietnam” en Introducció al Sudest asiàtic – Màster d’Estudis d’Àsia i del Pacífic. Barcelona: UB (Universitat de Barcelona).

· PALMOWSKI, J. (2002). “Camboya” en Diccionario de historia universal del S. XX. Madrid: Oxford/Complutense, pp. 119-120.

· POWASKY, R.E. (1987). March to Armageddon: the United States and the Nuclear Arms Race, 1939 to the Present. New York: Oxford University Press.

· TERTRAIS, H. (2002). “Anciens enjeux péninsulaires, la géographie des deux guerres d’Indochine”, en Michel Foucher (dir.) Atlas Asies nouvelles, Paris: Belin, p. 253-254.

· UNITED STATES INSTITUTE OF PEACE. (2002). U.S.Negotiating Behavior- Special Report. Washington: USIP Consultado el 07/04/09. Disponible en: http://permanent.access.gpo.gov/websites/usip/www.usip.org/pubs/specialreports/sr94.pdf.

· VVAA. (2000). “Cambotja” en L'Àsia monsònica, Gran Geografia Universal, vol 6, Barcelona: Edicions 62, pp. 107-113.

· VVAA. (2000). “Vietnam” en L'Àsia monsònica, Gran Geografia Universal, vol 6, Barcelona: Edicions 62, pp. 316-327.


[1] Como se analizará más adelante, otro conflicto armado directo fue a raíz de la Guerra de Vietnam.
[2] Tal y como muestra el mapa propuesto de las alineaciones URSS-EEUU durante los años 1945-60 de la Guerra Fría.
[3] Discurso de Harry S. Truman ante la sesión conjunta del Congreso, el 12 de Marzo de 1947.
[4] BRUNEAU, M y TAILARD, C. (1995) “Asie du Sud-est”, en R. Brunet (dir.) Géographie Universelle, vol. VII, Paris/Montpellier : Belin/Reclus, p.6-7
[5] UNITED STATES INSTITUTE OF PEACE. (2002). U.S.Negotiating Behavior- Special Report. Washington: USIP. Disponible en: http://permanent.access.gpo.gov/websites/usip/www.usip.org/pubs/specialreports/sr94.pdf
[6] Que enfrentó entre 1927 y 1949 al Partido Nacionalista Chino (Kuomintang) y el Partido Comunista Chino.
[7] Originada por el asalto de Corea del Norte a Corea del Sur, enfrentando a ambos países desde 1950 a 1953.
[8] GERNET, J. (2005). El mundo chino. Barcelona: Crítica, p. 580.
[9] LUNA, J. (2004). “La realitat de la guerra freda a l’Àsia oriental: les seves seqüeles al segle XXI” – Módulo 1 en Política Internacional a l’Àsia oriental. Barcelona: FUOC, p. 13.
[10] Liga para la independencia de Vietnam del Norte o Frente de Liberación Nacional (FLN).
[11] TERTRAIS, H. (2002). “Anciens enjeux péninsulaires, la géographie des deux guerres d’Indochine”, en Michel Foucher (dir.) Atlas Asies nouvelles, Paris: Belin, p. 253-254
[12] Tras el bombardeo por parte de Vietnam del Norte, el presidente Johnson solicita al Congreso carta blanca para intervenir con la fuerza en Vietnam.
[13] Khruschev promueve una coexistencia pacífica entre ambas potencias porque considera que un enfrentamiento armado traería grandes consecuencias (la Guerra Fría se convertiría en un conflicto caliente desembocando en una Tercera Guerra Mundial), a la vez que supondría tener que demostrar los respectivos potenciales nucleares; además creía que para modernizar al país era necesaria la estabilidad.
[14] Tales como los bombardeos de las islas Quemoy y Matsu, la cooperación de China con Albania, el apoyo soviético a la India en el conflicto con el Tíbet o los ensayos nucleares chinos (que provocan un gran enojo a la URSS).
[15] Al terminar la Guerra de Camboya y los khmeres rojos fueron posteriormente derrotados, la URSS siguió prestando su colaboración con el nuevo gobierno establecido en manos de Heng Samrin, cuyo objetivo principal es restablecer el país reactivando la industria, la agricultura y el transporte. La URSS les da su apoyo para recuperar fuentes de energía y un mínimo parque industrial.
[16] Es el nombre que utilizaba el ejército norteamericano para referirse a los Viet-minh.
[17] Tras tres años al poder (1972-75), fue derrocado por Pol Pot, quien instauró el Reinado del Terror hasta el 1979.
[18] Frente Unido por una Camboya Independiente, Neutral, Pacífica y Cooperativa del príncipe Norodom Ranariddh, hijo del monarca Sinahouk.
[19] De Hun Sen. Esta coalición duró hasta 1997, cuando ambos partidos entraron en conflicto y Hun Sen dio un Golpe de Estado y anunció elecciones para el año siguiente.
[20] Se asigna el asiente a una coalición de gobierno hecha entre Sihanouk y los Khmeres rojos, dejando fuera al gobierno provisional de Heng Samrin.