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1 de abril de 2009

Economías de China y Japón

Las diferencias que separan las economías de China y de Japón se hacen patentes en los tres sectores económicos. En cuanto al sector primario, en China, casi la mitad de la población activa del país se dedica a la producción agrícola, posicionándose entre los grandes productores agrícolas del mundo, mientras que en Japón, la agricultura es una actividad complementaria y sólo un 5% de su población activa se encuentra en este sector. La producción agrícola en China ha incrementado notablemente, gracias a una serie de mejoras (liberalización de los precios, menor regulación administrativa, descolectivización, incentivos, etc.) que consiguieron acabar con los sistemas que frenaban el progreso en este sector. Sin embargo, estas mejoras no han llevado a la total modernización de las estructuras agrarias y cada vez la presión de las zonas urbanas frente a la población agrícola es más intensa. En Japón, aunque la población rural pierda efectivos progresivamente, las mejoras en las técnicas agronómicas, en los abonos y en la mecanización han originado un crecimiento muy fuerte de la productividad. En relación al sistema de explotación, suele hacerse a través de pequeñas parcelas por parte de familias privadas, que destinan casi la mitad de la producción al autoconsumo, mientras que la otra parte (en caso de las familias más pudientes) es dedicada al comercio. Este entorno ha propiciado la aparición de una clase de agricultores que han mejorado notoriamente su calidad de vida, pero que tienen que lidiar continuamente para conseguir explotaciones más competitivas. La agricultura en Japón no adquiere el valor económico que tiene en China y es muy frecuente ver como familias enteras abandonan sus cultivos, ya que su producción es cada vez menos competitiva y está fuera de mercado. Las zonas agrícolas de China son bastante escasas teniendo en cuenta su enorme superficie, pero los diferentes relieves y las diversas condiciones atmosféricas del país hacen que se distribuyan de manera muy irregular, las más extensas de las cuales se encuentran en los territorios del este. Igualmente, en Japón la extensión cultivable es bastante reducida, pero a diferencia de algunas zonas de China, las áreas rurales y las de mayor producción son las menos pobladas. Referente a los productos más cultivados, el arroz (primer cultivador del mundo), el maíz, el trigo y el algodón son los productos por excelencia; el cultivo de cereales se encuentra en fase de disminución progresiva en detrimento de los cultivos industriales y las plantaciones (té, caña de azúcar, girasol). En cambio, si bien el cultivo del arroz es el más notorio en Japón, los índices de producción ya no están a la altura de los de China. Por el contrario, el cultivo de frutas y de plantaciones, como las de té, son los que mejor canales de comercialización tienen, a pesar de la poca exportación que supone este sector. Contrariamente a lo que sucede en China, los bosques en Japón cubren una extensión de terreno muy amplia y, por consiguiente, no han de recurrir a las abundantes importaciones de madera a las que está obligada China. Ambos países son considerados grandes potencias pesqueras y tienen asimismo numerosos recursos minerales; si bien en China predomina el petróleo, el acero, el aluminio o el hierro, en Japón los principales recursos son los minerales preciosos y otros metales; el petróleo y el carbón están muy limitados, lo que ha propiciado la construcción de numerosas centrales nucleares como fuentes de energía. Finalmente, mientras China apuesta por el aprovechamiento del agua para producir hidroelectricidad, Japón ha disminuido considerablemente esta práctica para no asumir costes muy elevados.
El sector secundario en China está en pleno apogeo, concretamente el de la industria ligera. Los sectores industriales más importantes la industria textil, la mecánica, la alimentaria, la química y la energética. Sin embargo, Japón, aunque está sufriendo cambios considerables en su progreso industrial, sigue siendo un motor imprescindible en la economía mundial, gracias a sus aportaciones a la industria pesada, a la alta tecnología, a la maquinaria, a la electrónica y al motor, así como por su política de innovación e I+D. Mientras China se está convirtiendo en la ubicación idónea para las empresas extranjeras, Japón apuesta por la deslocalización de sus empresas.
Referente al sector terciario, las diferencias en cuanto a redes de transporte, servicios y turismo entre ambos países son igualmente apreciables. La madurez de la economía japonesa conlleva la consolidación del sector servicios, mientras que China, al llevar un retraso importante en su desarrollo económico, justo ahora está empezando a potenciar este sector, al igual que está sucediendo con el comercio, en torno del cual se encuentran las principales empresas privadas. Las infraestructuras en China, a diferencia de lo que sucede en Japón, siguen siendo muy deficitarias: pocos kilómetros de autopistas y redes ferroviarias, viejas y lentas. Sin embargo, se están potenciando tanto los aeropuertos internacionales como los nacionales, de tal manera que incluso superan ya a las cifras contabilizadas por los principales aeropuertos de Japón; este factor es clave para la llegada cada vez más intensa de turistas. El turismo chino hacia el exterior es casi nulo, pero los japoneses, en cambio, están muy predispuestos a practicar turismo, especialmente, nacional.

25 de marzo de 2009

Economía japonesa en la actualidad

Según los informes sobre la economía japonesa de los últimos tres meses, podemos concluir que Japón está en clara recesión y que es más grave de lo que en un primer momento se podía preveer. También se puede afirmar que este descenso reiterado del PIB tiene su origen principalmente en la disminución de la demanda global que ha castigado severamente el sector exterior, en especial las exportaciones a los EEUU y al resto de Asia. Cabe recordar que el motor de crecimiento de la economía nipona eran las exportaciones y, vinculadas con éstas, las fuertes inversiones en bienes de equipo que realizaban las empresas exportadoras. La combinación de estos dos elementos, que constituyen un tercio del PIB, explicaría que la debilidad de las ventas al exterior haya debilitado la economía japonesa.

Si repasamos los principales indicadores económicos, vemos que la confianza del consumidor ha alcanzado en este período unos mínimos históricos, así como que las ventas minoristas, especialmente las ventas de automóviles -indicador avanzado de la demanda- no cesan de retroceder. Otro indicador relevante como es la producción industrial no se ha recuperado del fuerte descenso sufrido en el mes de agosto y que sigue cediendo décimas porcentuales, al igual que la producción industrial de bienes de consumo. Por consiguiente, no es de extrañar que el índice Tankan de actividad empresarial del Banco de Japón no haya dejado de acumular puntos negativos. Un factor siempre interesante de analizar es el frente inflacionista; en este sentido es importante señalar que el IPC se ha visto arrastrado a la baja, principalmente, por la tendencia bajista del precio del petróleo. Los únicos indicadores que muestran una cierta recuperación son el correspondiente a las tasas de paro y a la construcción, la cual presenta una recuperación modesta, probablemente por el abaratamiento del precio del suelo; aún así, este factor no ha evitado que continuara bajando la venta de viviendas, en medio de una indefinición de los precios.

En conclusión, podemos resumir que en Japón casi toda la contribución al PIB es debida al sector exterior; del mismo modo, la producción industrial está en caída libre, la inflación se mantiene moderada y, mientras, aumenta el miedo de los consumidores -tal y como nos señalan los índices de confianza-.

21 de febrero de 2009

Japón y China a principios del s.XIX

El siglo XIX representa, tanto en China como en Japón, el punto de partida del cambio absoluto que sufren ambos países especialmente en el ámbito político y, consecuentemente, en el terreno económico y social: el siglo XIX simboliza la entrada al mundo moderno.

Esta irrupción en la modernidad no se produjo de manera paralela ni simultánea. Concerniente a China, la dinastía Qing, con Qianlong al poder, empieza a sufrir las primeras consecuencias de un dominio marcado por la corrupción en los cargos de la administración del estado, derivadas de la fuerte centralización del gobierno[1]. Las arcas del estado comienzan a escasear, ya que estos fondos habían servido para sufragar los gastos de las revueltas de la época, así como los dispendios de la Corte. A nivel social, se vive un continuo crecimiento demográfico en época de recesión económica que, juntamente con la escasez de las tierras[2] y el aumento de los tributos, provoca los primeros malestares entre la población. Del mismo modo, el estancamiento político y económico incita a grandes choques entre linajes y las diferentes etnias; la posterior devaluación de la moneda (y su efecto inminente sobre la capa más pobre de la sociedad) y el aumento del precio de las tierras por la caída de las rentas agrícolas agudizan el descontento social que acaban provocando “la terrible explosión social que desde hacía 50 años venían anunciando ya numerosos signos precursores”[3]. Así pues, es en este momento en que se originan numerosas rebeliones, levantamientos, motines y todo tipo de insurrecciones por todo el Imperio. De entre ellos, cabe destacar la importante Rebelión de los Taiping (1851), cuya base se entreteje a partir del rechazo de a la burocracia gobernante y en favor de las clases menos aventajadas de la sociedad. Este grupo revolucionario da pie a la creación de sociedades secretas y sectas religiosas, que promovían una nueva organización social que los liberara de la opresión a la que se veían sometidos y ocasionando graves desequilibrios en el gobierno manchú. No obstante, éstos no fueron los únicos acontecimientos transcendentales durante este periodo; China mantiene relaciones con algunos países extranjeros fundamentadas en el poder del Tianming[4] y de su preponderancia por encima de todos los países extranjeros. Las relaciones comerciales entre China (especialmente en la zona de Cantón[5]) y sus socios extranjeros eran muy restrictivas, lo que condujo a la persecución china de la comercialización de todos los productos que podían frenar su desarrollo, por ejemplo del opio británico[6]. Oponerse a la superioridad del Imperio británico supuso para China la pérdida de unas ventajas comerciales, puesto que muchos de sus puertos se vieron abiertos a las potencias occidentales que pululaban en la zona. China veía como Occidente entraba en su panorama socio-económico con la firma del Tratado de Nanjing[7].

Japón, por su parte, también es víctima de enfrentamientos sociales fruto del choque con el sistema imperial vigente en el país. A diferencia de China, el Emperador japonés[8] sólo ostentaba un poder religioso y espiritual, mientras que el poder político y militar estaba en manos del shogunato[9]. El sistema social es estructuralmente muy jerarquizado; los samuráis, la nobleza y las cortes se encuentran en los estratos más altos del escalafón; los comerciantes, religiosos y la población urbana se sitúan, por contra, en los escalones más bajos de la sociedad. Sin embargo, las ciudades poco a poco se van urbanizando, de manera que la creciente demanda implica un crecimiento considerable de la producción en general, que cada vez más se va especializando y variando. Por consiguiente, lo que anteriormente constituía una economía de autoabastecimiento, en ese momento se convierte en una producción de mercado. Frente al auge de la clase comerciante, los samuráis ven cómo su papel en la sociedad es rebajado en detrimento de la nueva clase emergente de poderosos mercaderes. Asimismo la rápida urbanización repercute en las zonas rurales, que observan impotentes cómo se convierten cada día en más pobres. A pesar de sus quejas y de las revueltas que protagonizan, la presión más fuerte que recibe la corte imperial es la ejecutada por los samuráis de clase más baja y los comerciantes influyentes que unen sus fuerzas para combatir las estrictas y obsoletas normas feudales, y en pro de conseguir una unidad nacional con la figura del Emperador al frente. Estimaban que tanto la economía como la organización del estado precisaban una reestructuración inmediata, y al contrario de la actitud temerosa de China ante la presencia extranjera, en Japón brotaron importantes grupos que apostaban por apoyar dicha reestructuración sobre los modelos occidentales. El objetivo era claro: para no caer en la decadencia de su vecino -China- era necesario modernizar e industrializar el país adaptando las técnicas occidentales a su civilización de forma que situara al país en igualdad de condiciones ante el mundo más potente. En conclusión, este análisis comparativo ilustra que si bien el siglo XIX supone para China un descenso de su potencial y el inicio del fin de su sistema dinástico, para Japón significa el primer paso para convertirse en la gran potencia mundial que demostrará ser en el siglo posterior.

[1] El Emperador concentra en su figura todos los poderes (político y militar) y lleva a cabo un control muy estricto del Imperio. Grado de centralización muy elevado.
[2] Las tierras se concentraban en manos de unos pocos señores terratenientes ricos.
[3] Tal y como apunta J. Gernet, las rebeliones más destacadas son la del Loto Blanco y del Orden Celeste -en el norte-, las de las costas de Guangdong, Fujian y Zhejiang a causa de la reaparición de la piratería, mientras que en el sur los campesinos y la población no china también hacen lo propio. [GERNET, J. (2005). El mundo chino. Barcelona: Crítica, p.483]
[4] Hace alusión a la figura del Emperador como poseedor del Mandato del Cielo.
[5] Estos comerciantes crean un monopolio conocido con el nombre de Cohong, a través del cual se obtienen cuantiosos beneficios.
[6] El comercio del opio indio con el Imperio británico era muy prolífico, con lo que obstaculizaba la entrada de dinero que generaba este comercio en China.
[7] MARTÍNEZ ROBLES D. Penetración extranjera y rebeliones internas.
[8] En el siglo XIX la dinastía imperial era la perteneciente al clan Tokugawa.
[9] Es lo que se conoce como el sistema Bakufu.

14 de febrero de 2009

Chanoyu: la ceremonia del té

Hoy haremos una breve explicación sobre el proceso de preparación del té durante el chanoyu (ceremonia del té) en Japón. Para los que no lo hayáis visto nunca, un apunte sobre la meticulosidad, refinamiento y serenidad con los que los maestros del té preparan esta bebida; en mi opinión es todo un rito. Cabe decir que hay diversas maneras de realizar la ceremonia, en función de la escuela a la que se pertenece; los métodos también varían según época del año y la ocasión. No obstante hay unos elementos que son básicos. Me centraré únicamente en la 3ª parte de la ceremonia, conocida como Gozairi, ya que la ceremonia entera (3 fases: kaiseki -comida ligera-, nakadachi -camino hacia la casa de té que algunos ya habéis descrito- y la gozairi- fase principal de la preparación-) puede llegar a durar hasta 4 horas.

En primer lugar, el maestro/a de ceremonia, arrodillado frente a todos los utensilios necesarios, procede a limpiar con la ayuda de un paño -llamado fukusa- el chawan (recipiente en el que se bebe el té); el ceremonial con el que se despliega y pliega el fukusa os aseguro que no tiene desperdicio; este mismo paño sirve para limpiar el chashaku, una especie de cucharilla para servir el té en polvo. Seguidamente, se vierte agua caliente, procedente de un hornillo fijo o brasero portátil situado en la misma estancia, en un cuenco en el cual se introduce el agitador de bambú (chasen) para enjuagarlo y, una vez hecho esto, se vierte el agua del cuenco en un recipiente de cerámica específicamente para este uso y se seca el cuenco con otro paño especial, de hilo, llamado chakin. A continuación, se coge el chawan y, mediante el chashaku, se sirve el matcha en el cuenco (3 cucharadas por persona). Se toma agua caliente del hornillo con la ayuda de un cucharón de grande de bambú y se vierte en el mismo cuenco donde se ha depositado el té. Se mezcla todo bien con la ayuda del agitador de bambú, hasta conseguir una mezcla un poco consistente o koicha. Hasta aquí la preparación.

Ahora viene la degustación: el maestro/a de ceremonia levanta el cuenco de té con la mano derecha y lo coloca en la palma de la izquierda, y lo entrega al invitado principal, el cual debe sostenerlo de la misma manera sobre la palma de la mano y sujetándolo por uno de los lados. Entonces realiza un primer sorbo y hace un comentario sobre el sabor del mismo; después toma algunos sorbos más, hasta que limpia la parte en contacto con los labios del cuenco con los dedos de su mano de derecha, que después seca en unas servilletas o kaishi. Este mismo cuenco lo ofrece al resto de invitados que deben de proceder de la misma manera. Cuando todos han degustado el té, el cuenco es devuelto al invitado principal para que lo entregue al maestro de la ceremonia. En ocasiones se sirven unos dulces elaborados con matcha, que no son tan amargos como el té propiamente.

Personalmente, he tenido ocasión de verlo en directo en varias ocasiones y contextos diferentes, tanto en Japón como en exposiciones en España (éstas últimas nada qué ver por la falta del entorno natural que ofrecen las casas de té en Japón), y en todas las ocasiones he salido de la sala con una sensación de quietud y de asombro increíbles; siempre han sido experiencias muy gratas, ¡a pesar de que no me gusta particularmente el sabor del matcha!

Aquí, un enlace de Youtube en el que podéis algunos de los aspectos que os he expuesto: www.youtube.com/watch?v=x2FI6haTu70&feature=related

5 de enero de 2009

Constitución Meiji

La redacción de la Constitución Meiji supuso para Japón una serie de cambios a nivel político, económico y social que, muy a pesar de que no procedían de un programa concreto para llevarlos a cabo, se fueron dando de manera muy gradual (y a veces muy lentamente). Una de las acciones que marcan el nuevo período es el traslado de la capital desde Kyoto a Edo (antiguo Tokyo). Tal y como puede apreciarse en el capítulo 1 de la Constitución, el Emperador concentra ahora una serie de poderes que antes eran impensables. Debe ejercer sus poderes en plena soberanía: tiene el poder legislativo; convoca la Dieta; tiene la potestad para declarar la guerra, la paz y aceptar tratados; es el jeje militar y como tal organiza las fuerzas de defensa; puede promulgar ordenanzas especiales en nombre de la Dieta en caso de extrema urgencia y seguridad nacional y ordena las leyes para que sean ejecutadas, entre otras misiones. Por lo tanto, el papel simbólico que tenía anteriormente deja de existir.

En el ámbito político, además, se reorganiza el sistema administrativo, creando dos cámaras legislativas o Dieta: la Cámara Alta (formada por la nobleza) y la Cámara Baja (constituida por miembros escogidos por sufragio universal), así como se da paso a la constitución del Senado (Genrōin). Asimismo, la Constitución permite la creación de una serie de partidos como soporte al gobierno constitucional.
En cuanto a la gestión militar, se busca crear un sistema militar sólido formado por los antiguos samuráis del sistema feudal y siguiendo los modelos alemanes y franceses. Este ejército debía garantizar en todo momento el orden interno y proteger al país de los posibles ataques externos que pudieran surgir como consecuencia de las luchas por el control de los territorios.
Referente a los cambios económicos producidos, cabe destacar que se pretende llevar a cabo una especie de Revolución industrial (al puro modelo británico o estadounidense) para potenciar las fábricas estatales y el aumento de la producción. Sólo promoviendo la industria y apoyando la producción con fondos estatales se podía dirigir a Japón hacia el camino de convertirse en una potencia mundial.
Finalmente, en lo que concierne a las transformaciones sociales, es importante recalcar la importante misión del gobierno para promocionar los estudios, creando un sistema educativo totalmente renovado. Por un lado, se contratan profesores occidentales especializados en técnicas militares, navales, científicas y tecnológicas para que los alumnos japoneses adquieran los conocimientos necesarios para poder competir contra Occidente una vez acaben su formación. Se potencia igualmente el estudio de la lengua inglesa y se promueven los intercambios de estudios al extranjero. Muchos samuráis y daimyō son relegados a tareas burocráticas y comerciales, ya que suponían una fuerte carga económica para el estado.

Como ya se ha comentado anteriormente, estos cambios se intentaban llevar a cabo, pero o bien se iban produciendo de manera paulatina, o bien no se producían en la manera esperado, o simplemente no se producían. Muestra de ello, son las manifestaciones que se daban por parte de la sociedad: tanto los samuráis como los daimyō se sintieron defraudados porque según ellos habían perdido muchos de sus privilegios y estaban cobrando sueldos ridículos, así que sus expectativas no se estaban cumpliendo; igualmente, los campesinos y los comerciantes tampoco obtenían beneficios significantes. Los partidos políticos reclaman la instauración de instituciones específicas y ejemplares, mientras que la sociedad más temerosa sufría por los peligros que podía suponer[1] un contacto tan directo con las culturas extranjeras.

Algunos especialistas consideran que este descontento derivaba del hecho que en realidad la Restauración Meiji se trataba de “una revolución cuyo objetivo formal consistía en el restablecimiento de la autoridad imperial”[2] y no se velaba por una auténtica restructuración del país con unos objetivos de modernización claros. Otros, sin embargo, estiman que el hecho de que no se obtuviera un éxito tan rotundo se debe a que se estaban intentando imponer unas técnicas basadas en el modo de actuación occidental que chocaban de frente con el pensamiento tradicional -por ejemplo, la influencia del Shintoismo- que había imperado durante siglos en el país[3]. En cualquier caso, lo que sí se puede desprender de las manifestaciones sociales es que no se produjeron grandes cambios socioeconómicos o, por lo menos, en la manera que esperaba justo después de la Restauración Meiji. Aunque Japón se estaba encaminando ya hacia el estallido como futura potencia mundial, aún cabría esperar unos años más para poder considerarla como tal.

[1] Como por ejemplo la pérdida de su identidad.
[2] ANDERSON, P. (2002). El estado absolutista. Madrid: Siglo XXI de España Editores, p.473
[3] BEASLEY, W.G. (1972). The Meiji Restoration. California: Standford University Press, pp. 300-304

28 de diciembre de 2008

Imperialismo japonés

El final del siglo XIX ya viene marcado por los intentos de modernización de Japón. La Era Meiji (1867-1912) fue testigo de la transformación de un Estado feudal a un estado moderno, aunque no fue tras la victoria japonesa en la Primera Guerra Sino-japonesa y la Guerra Soviético-japonesa en los últimos años de siglo XIX, que Japón no empieza a destacar realmente en el panorama internacional y dibujarse como una gran potencia en Asia en su camino “hacia el poder mundial, tanto en el orden económico (...) como en el orden político y expansivo en Extremo Oriente, tras las conquistas y anexiones territoriales”[1]. Para ello es necesario que Japón haga unos esfuerzos titánicos en tener que conjugar tradición y modernidad, siguiendo los parámetros de los modelos occidentales. Esto implica tener que establecer instituciones democráticas y tener que equilibrar el poder militar (como ya ha demostrado) con el poder económico (pendiente de demostrar) y el político. Una de las vías para conseguirlo es potenciar y establecer unas sólidas relaciones internacionales con el resto de potencias, través del fortalecimiento de las acciones diplomáticas con Francia, Gran Bretaña o Rusia. La instauración de la Era Taishō (1912-1926) aún agudizó más la necesidad de tener que estar a la altura del estatus que estaba alcanzando. Se encontraba bajo la presión de tener que ajustarse a una constitución democrática -que implicaba la difícil tarea de participación de la población en las elecciones- desde el marco de unas instituciones políticas que aún no eran muy sólidas, con lo que el Estado intentó demostrar, una vez más, a través de su potencial militar que podía cumplir con los requisitos que suponía ser una potencia mundial. Es en este momento que Japón se lanza con más fuerza a la aventura colonial, con el ánimo de emular las grandes expansiones territoriales que tenían las potencias occidentales. La Primera Guerra Mundial sirvió para fortalecer la economía y la industria japonesa; como afirma Ian Buruma “el año de 1920 fue el mejor de todos los tiempos para muchos japoneses”[2]. El hecho de haber podido engrosar sus arcas gracias a la intensiva producción para abastecer a las fuerzas aliadas le concede los medios económicos para iniciarse en la aventura expansionista en Asia y ganándose a las potencias occidentales como enemigos. Un poema aparecido en el periódico Yomimuri es una justificación a esta expansión: Japón considera que es justo mantener su statu quo en la zona “we are standing for justice” porque, según ellos, les es debido, puesto que su expansión no es fruto de la búsqueda de intereses -como en el caso de los países occidentales “while they are attacking for profits”-; para Japón, ellos están haciendo lo correcto dentro de su misión de forjador de una gran familia asiática “while we are constructing the great East Asia Family”.

Sin embargo, todas estas palabras no parecen más que un intento de autoconvencerse de que lo hacían era correcto, sin tener en cuenta ningún otro factor que el de incrementar su poder. Japón se inicia en una aventura expansionista por China (agresiones en Manchuria y en el Noreste de China) porque este país le ofrece el escenario idóneo para hacerlo. En ese momento, -los años 30- China disponía de una serie de recursos materiales, humanos y económicos muy tentadores para cualquier país con una necesidad de autoabastecerse. Conocedores de la debilidad del sistema político chino de la época y de la difícil situación interna, podían tirar hacia adelante sus propósitos sin ninguna dificultad añadida; lo que no contaron es que las dos fuerzas políticas adversas se unieron en esa ocasión para evitar un desastre mayor...; quien sabe si de no haber sido así, quizá hoy en día el norte de China no sería territorio chino (o motivo de disputa como el caso de otras islas).

Cuando Japón se encuentra en su momento de mayor fuerza (años 40), y alentado por los sentimientos ultranacionalistas de algunos políticos e intelectuales, como Nishida Kitaro[3], que exaltaban el sentimiento patriótico hasta el punto de creerse una raza superior a todas las demás por la pureza de su espíritu, decide aliarse a los dos máximos representantes del fascismo europeos, Alemania e Italia en el Pacto de Acero, poniéndose consecuentemente en contra de las grandes potencias como Estados Unidos, Francia y Gran Bretaña. Pocos años antes (en el 1937) se había publicado el Tratado Kokutai no Hongi, mediante el cual se incitaba a los japoneses a que abandonen sus pequeños egos y busquen en el emperador la fuente de su existencia[4]. Otros filósofos de la talla de Kitta Ikki hablan sobre la posibilidad de llegar incluso a la violencia (golpes de Estado, guerra) para liberar a los países del sudeste asiático del control y opresión de Occidente: la frase publicada en un artículo de prensa en el Yomimuri es claramente reveladora de esta intención “the influence of the occidental peoples in East Asia must be driven away”. Este tipo de manifestaciones no hacían más que alentar un nacionalismo en exceso, que en última instancia, les lleva a crear un pacto de Acero que les llevará al más completo desastre durante la Segunda Guerra Mundial. Como castigo al boicot de petróleo de las Fuerzas Aliadas, Japón determina un ataque aéreo contra Pearl Harbour que cristalizará en el lanzamiento el mismo año (1945) de las bombas atómicas de Hiroshima y Nagasaki, que relevarán al país a los puestos más inferiores de cualquier tipo d aspiración, así como a una vergonzosa posición mundial y a una anulación del patriotismo ultranacionalista.
El propio desarrollo de Japón le llevó a su ruina. La fuerza militar y el prestigio internacional conseguidos a raíz de su prosperidad como nueva potencia moderna hacen que ellos mismos se retroalimenten de una serie de sentimientos desmesurados acerca de su posición en el mundo que se plasman en los violentos ataques y las atrocidades que lleva a cabo durante su proceso de expansión. Si bien estos procesos de ocupación colonial entrañan dificultades intrínsecas, en el caso del imperialismo japonés aún resulta más complicado y agresivo, por un lado por ese sentimiento de superioridad nacionalista incluso por encima de las mayores potencias mundiales y, por el otro, porque los países en los que estaban avanzando ya había sufrido la experiencia colonial anteriormente y, no estando dispuestos a ser nuevamente colonizados, ofrecen su máxima resistencia.
[1] “La plenitud de la expansión exterior: el imperialismo japonés” en ArteHistoria. Disponible en http://www.blogger.com/www.artehistoria.jcyl.es/batallas/contextos/4423.htm
[2] BURUMA, I. (2003). La creación de Japón, 1853-1964. Barcelona: Mondadori, pp. 67-96.
[3] Considerado el filósofo más importante de inicios del siglo XX, según las palabras de Ian Buruma. Op.cit.
[4] Buruma, Op.Cit.

1 de julio de 2008

Cambio climático en Japón

Existe una relación directa entre el crecimiento y el potencial económico de un país con el impacto negativo que este fenómeno comporta para el medio ambiente del mismo y en términos más generales. Siguiendo esta línea, se podría determinar por lo tanto que el problema por resolver es conseguir hacer compatible el desarrollo económico de un país con la mínima degradación para el medio ambiente. Japón, como país más desarrollado de Asia que es, no representa una excepción y se convirtió en uno de los primeros países desarrollados en sufrir los efectos de la contaminación como consecuencia de su gran desarrollo económico. Aún así, por su parte, es uno de los países que tomó consciencia más tempranamente del problema y comenzó a trabajar en el desarrollo y en la aplicación de políticas encaminadas a resolver los graves problemas medio ambientales que se estaban originando. Asimismo, Japón vio en el problema medio ambiental una buena oportunidad para desarrollar nuevas tecnologías e impulsar así el sector industrial, especialmente en un momento (década de los 90) en que la crisis económica estaba provocando un aumento en el consumo energético, principalmente en el sector del transporte, como consecuencia de la fuerte dependencia de Japón a la importación de recursos naturales.

El origen del problema en las emisiones de CO2 reside en la estructura de la producción energética que tiene cada país y la influencia que ésta aporta en la contaminación del aire, del agua y en la explotación de los recursos naturales. Así pues, las fuentes de energía utilizadas (desde los combustibles fósiles a la energía nuclear) producen todas -en mayor o menor medida- un impacto medio ambiental. A esta realidad hay que sumarle, en Japón, los problemas derivados de la falta o escasez de algunos recursos propios de su territorio y del agotamiento de algunas fuentes tras un consumo activo de las mismas, viéndose Japón obligado a importarlas de otros países. El aumento de estas importaciones afecta directamente a la contaminación producida por el transporte y la manipulación de los recursos foráneos.

En cuanto a las consecuencias medio ambientales que provoca la contaminación son muchas y de origen muy diferente: afecta en la disponibilidad y en la calidad de las tierras de cultivo, así como en el estado de las aguas y la deforestación de los bosques. No hay que olvidar el impacto de la emisión de gases contaminantes, las secuelas derivadas del uso de fertilizantes para los cultivos y el efecto invernadero, que generan todos ellos una peligrosa contaminación atmosférica. Los efectos no sólo tienen un impacto local, allá donde se producen, sino que las consecuencias también se hacen patentes a nivel mundial contribuyendo a originar a un cambio climático. En el caso de Japón, estos efectos se harán evidentes en los aumentos de temperatura que conllevarán unas oleadas de calor cada vez más fuertes, en los correspondientes efectos para la población con el aumento de problemas cardiorespitarios, en el aumento del nivel del mar -con las repercusiones de este hecho para la población de la costa y para las playas-, o en el aumento de las precipitaciones especialmente torrenciales, entre otros.

No obstante, Japón continúa aunando esfuerzos para frenar la situación. Fue uno de los primeros países en adoptar medidas y un buen ejemplo de ello son la implantación de políticas medio ambientales que se han ido renovando y ampliando desde los años setenta, pero muy especialmente desde los años noventa. Desde la fijación de objetivos “3Es” (1994), pasando por el Guideline of Measures to Prevent Global Warning (año 1998 y sus posteriores revisiones), hasta el Basic Environment Plan (2000), son algunos ejemplos de las políticas y de los marcos de actuación de Japón destinados a la reducción en la intensidad del uso de los recursos y de la producción de residuos. Del mismo modo, se ha llevado a cabo la redacción de leyes más estrictas (penalizaciones vía impuestos y penas por delitos medio ambientales) y se está efectuando un mayor seguimiento y evaluación en el cumplimiento de los objetivos fijados. Por otro lado, se ha hecho una fuerte apuesta en la investigación de nuevas tecnologías y se ha abierto un frente común tanto con la sociedad civil -mediante campañas de concienciación- como con en el sector industrial -gracias al desarrollo de programas de eficiencia energética y de protección del medio ambiente de los procesos industriales-. Así pues, podemos afirmar que en esta lucha contra el cambio climático, Japón ha articulado sus esfuerzos en cuatro ejes principales: la concienciación social, la aplicación de prácticas de eficiencia energética, una mejor gestión en la demanda energética y el uso de fuentes de energía renovables, éstas últimas a pesar de los problemas tecnológicos y económicos que comportan.

Una prueba del compromiso de Japón en los temas medioambientales es la fijación de unos objetivos ambiciosos como es el de conseguir una reducción del 6% en las emisiones de CO2 en el período comprendido entre 2008 y 2012. El control de la contaminación y de la producción de residuos se ha atacado desde las diferentes causas que generan una mayor contaminación: actuaciones para reducir la polución del aire -muestra de ello es la disminución, aunque lenta, de las concentraciones de NO2 en la ciudad de Tokyo; respecto a la gestión de los residuos, hay fuertes campañas para concienciar a los japoneses sobre la importancia del reciclaje; en cuanto a los residuos y contaminación industriales se han desarrollado tratamientos para el deshecho del PCB (policlorobifenilos) y el control de las dioxinas; a fin de proteger la capa de ozono, se han tomado medidas que incluyen restricciones sobre el uso de vehículos de alta contaminación y la promoción del transporte público; por lo que respecta a las aguas, los niveles de DBO (Demanda Biológica de Oxígeno) ha disminuido en la mayoría de los principales ríos, con la aplicación de las mejoras tecnológicas; gracias a las estrictas regulaciones se ha conseguido una mejora en la calidad del agua, así como se han obtenido resultados igualmente positivos en los recursos y biodiversidad marina. Como demuestran todos los avances conseguidos, éste es el camino hacia el desarrollo sostenible, pero muy a pesar de todos los esfuerzos, estas medidas no son suficientes y es muy necesario estar atentos a la evolución de los programas que se están desarrollando.

Finalmente, cabe destacar que Japón hace notoria su preocupación y su voluntad en contribuir en la solución del problema participando en foros internacionales y adquiriendo compromisos, ya sea a nivel global (Declaración de Río o Protocolo de Kyoto, por ejemplo), firmando acuerdos bilaterales con determinados países por temas específicos, o acuerdos conjuntos con diferentes países del noroeste asiático por temas de carácter general que afectan a la región.
BIBLIOGRAFÍA
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Organisation for Economic Co-operation and Development (OECD), “Environmental Performance Review of Japan“. The OECD Environment Programme.

VV.AA, “Geografia urbana i medi ambient a l’Àsia Oriental”, Módulo 5, Geografia física i humana de l’Àsia Oriental, Barcelona, Fundació per a la Universitat Oberta de Catalunya, 2007.

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www.env.go.jp/en/policy/plan/3rd_basic/outline.pdf
www.env.go.jp/en/water/wq/pamph/index.html
www.g8summit.go.jp/eng/doc/pdf/kk_fs.pdf
www.globalchange.org (International Geosphere Biosphere Program de recerca sobre el coneixement centífic bàsic sobre el canvi climàtic)
www.iea.org/textbase/newsletters/eneff/effi_updates_all.pdf (Energy Efficiency Update, document del IEA -International Energy Agency-)
www.iea.org/Textbase/stats/index.asp
www.ipcc.ch (Panel Intergovernamental per al Canvi Climatic)
www.ipcc-nggip.iges.or.jp/ (IPPC National Greenhouse Gas Inventories Programme)
www.meti.go.jp/english/index.html (Ministeri d'Economia, Comerç i Indústria del Japó)
www.pointcarbon.com/schemes.php (IETA: International emissions trading association)
www.ufccc.de (Nacions Unides. Conveni marc sobre el canvi climàtic)
www.unescap.org/esd/environment/soe/2005/mainpub/

20 de noviembre de 2007

Constitución Japonesa de 1946

PREFACE

We, the Japanese people, acting through our duly elected representatives in the National Diet, determined that we shall secure for ourselves and our posterity the fruits of peaceful cooperation with all nations and the blessings of liberty throughout this land, and resolved that never again shall we be visited with the horrors of war through the action of government, do proclaim that sovereign power resides with the people and do firmly establish this Constitution.

Government is a sacred trust of the people, the authority for which is derived from the people, the powers of which are exercised by the representatives of the people, and the benefits of which are enjoyed by the people. This is a universal principle of mankind upon which this Constitution is founded. We reject and revoke all constitutions, laws ordinances, and rescripts in conflict herewith. We, the Japanese people, desire peace for all time and are deeply conscious of the high ideals controlling human relationship and we have determined to preserve our security and existence, trusting in the justice and faith of the peace-loving peoples of the world. We desire to occupy an honored place in an international society striving for the preservation of peace, and the banishment of tyranny and slavery, oppression and intolerance for all time from the earth. We recognize that all peoples of the world have the right to live in peace, free from fear and want. We believe that no nation is responsible to itself alone, but that laws of political morality are universal; and that obedience to such laws is incumbent upon all nations who would sustain their own sovereignty and justify their sovereign relationship with other nations. We, the Japanese people, pledge our national honor to accomplish these high ideals and purposes with all our resources.


CHAPTER I: THE EMPEROR

Article 1: The Emperor shall be the symbol of the State and the unity of the people, deriving his position from the will of the people with whom resides sovereign power.

Article 2: The Imperial Throne shall be dynastic and succeeded to in accordance with the Imperial House Law passed by the Diet.

Article 3: The advice and approval of the Emperor in matters of state, and the Cabinet shall be responsible therefor.

Article 4: The Emperor shall perform only such acts in matters of state as are provided for in this Constitution and he shall not have powers related to government. 2) The Emperor may delegate the performance of his acts in matters of state as may be provided for by law.

Article 5: When, in accordance with the Imperial House Law, a Regency is established, the Regent shall perform his acts in matters of state in the Emperor's name. In this case, paragraph one of the preceding Article will be applicable.

Article 6: The Emperor shall appoint the Prime Minister as designated by the Diet. Emperor shall appoint the Chief Judge of the Supreme Court as designated by the Cabinet.

Article 7: The Emperor shall, with the advice and approval of the Cabinet, perform the following acts in matters of state on behalf of the people:

(1) Promulgation of amendments of the constitution, laws, cabinet orders and treaties.
(2) Convocation of the Diet.
(3) Dissolution of the House of Representatives.
(4) Proclamation of general election of members of the Diet.
(5) Attestation of the appointment and dismissal of Ministers of State and other officials as provided for by law, and of full powers and credentials of Ambassadors and Ministers.
(6) Attestation of general and special amnesty, commutation of punishment, reprieve, and restoration of rights.
(7)Awarding of honors.
(8) Attestation of instruments of ratification and other diplomatic documents as provided for by law.
(9) Receiving foreign ambassadors and ministers.
(10) Performance of ceremonial functions.

Article 8: No property can be given to, or received by, the Imperial House, nor can any gifts be made therefrom, without the authorization of the Diet.


CHAPTER II: RENUNCIATION OF WAR

Article 9: Aspiring sincerely to an international peace based on justice and order, the Japanese people forever renounce war as a sovereign right of the nation and the threat or use of force as means of settling international disputes. 2) In order to accomplish the aim of the preceding paragraph, land, sea, and air forces, as well as other war potential, will never be maintained. The right of belligerency of the state will not be recognized.


CHAPTER III: RIGHTS AND DUTIES OF THE PEOPLE

Article 10: The conditions necessary for being a Japanese national shall be determined by law.

Article 11: The people shall not be prevented from enjoying any of the fundamental human rights. These fundamental human rights guaranteed to the people by this Constitution shall be conferred upon the people of this and future generations as eternal and inviolate rights.

Article 12: The freedoms and rights guaranteed to the people by this Constitution shall be maintained by the constant endeavor of the people, who shall refrain from any abuse of these freedoms and rights and shall always be responsible for utilizing them for the public welfare.

Article 13: All of the people shall be respected as individuals. Their right to life, liberty, and the pursuit of happiness shall, to the extent that it does not interfere with the public welfare, be the supreme consideration in legislation and in other governmental affairs.

Article 14: All of the people are equal under the law and there shall be no discrimination in political, economic or social relations because of race, creed, sex, social status or family origin. 2) Peers and peerage shall not be recognized. 3) No privilege shall accompany any award of honor, decoration or any distinction, nor shall any such award be valid beyond the lifetime of the individual who now holds or hereafter may receive it.

Article 15: The people have the inalienable right to choose their public officials and to dismiss them. 2) All public officials are servants of the whole community and not of any group thereof. 3) Universal adult suffrage is guaranteed with regard to the election of public officials. 4) In all elections, secrecy of the ballot shall not be violated. A voter shall not be answerable, publicly or privately, for the choice he has made.

Article 16: Every person shall have the right of peaceful petition for the redress of damage, for the removal of public officials, for the enactment, repeal or amendment of laws, ordinances or regulations and for other matters; nor shall any person be in any way discriminated against for sponsoring such a petition.

Article 17: Every person may sue for redress as provided by law from the State or a public entity, in case he has suffered damage through illegal act of any public official.

Article 18: No person shall be held in bondage of any kind. Involuntary servitude, except as punishment for crime, is prohibited.

Article 19: Freedom of thought and conscience shall not be violated.

Article 20: Freedom of religion is guaranteed to all. No religious organization shall receive any privileges from the State, nor exercise any political authority. 2) No person shall be compelled to take part in any religious acts, celebration, rite or practice. 3) The State and its organs shall refrain from religious education or any other religious activity.

Article 21: Freedom of assembly and association as well as speech, press and all other forms of expression are guaranteed. 2) No censorship shall be maintained, nor shall the secrecy of any means of communication be violated.

Article 22: Every person shall have freedom to choose and change his residence and to choose his occupation to the extent that it does not interfere with the public welfare. 2) Freedom of all persons to move to a foreign country and to divest themselves of their nationality shall be inviolate.

Article 23: Academic freedom is guaranteed.

Article 24: Marriage shall be based only on the mutual consent of both sexes and it shall be maintained through mutual cooperation with the equal rights of husband and wife as a basis. 2) With regard to choice of spouse, property rights, inheritance, choice of domicile, divorce and other matters pertaining to marriage and the family, laws shall be enacted from the standpoint of individual dignity and the essential equality of the sexes.

Article 25: All people shall have the right to maintain the minimum standards of wholesome and cultured living. 2) In all spheres of life, the State shall use its endeavors for the promotion and extension of social welfare and security, and of public health.

Article 26: All people shall have the right to receive an equal education correspondent to their ability, as provided for by law. 2) All people shall be obligated to have all boys and girls under their protection receive ordinary education as provided for by law. Such compulsory education shall be free.

Article 27: All people shall have the right and the obligation to work. 2) Standards for wages, hours, rest and other working conditions shall be fixed by law. 3) Children shall not be exploited.

Article 28: The right of workers to organize and to bargain and act collectively is guaranteed.

Article 29: The right to own or to hold property is inviolable. 2) Property rights shall be defined by law, in conformity with the public welfare. 3) Private property may be taken for public use upon just compensation therefor.

Article 30: The people shall be liable to taxation as provided for by law.

Article 31: No person shall be deprived of life or liberty, nor shall any other criminal penalty be imposed, except according to procedure established by law.Article 32: No person shall be denied the right of access to the courts.

Article 33: No person shall be apprehended except upon warrant issued by a competent judicial officer which specifies the offense with which the person is charged, unless he is apprehended, the offense being committed.

Article 34: No person shall be arrested or detained without being at once informed of the charges against him or without the immediate privilege of counsel; nor shall he be detained without adequate cause; and upon demand of any person such cause must be immediately shown in open court in his presence and the presence of his counsel.

Article 35: The right of all persons to be secure in their homes, papers and effects against entries, searches and seizures shall not be impaired except upon warrant issued for adequate cause and particularly describing the place to be searched and things to be seized, or except as provided by Article 33. 2) Each search or seizure shall be made upon separate warrant issued by a competent judicial officer.

Article 36: The infliction of torture by any public officer and cruel punishments are absolutely forbidden.

Article 37: In all criminal cases the accused shall enjoy the right to a speedy and public trial by an impartial tribunal. 2) He shall be permitted full opportunity to examine all witnesses, and he shall have the right of compulsory process for obtaining witnesses on his behalf at public expense. 3) At all times the accused shall have the assistance of competent counsel who shall, if the accused is unable to secure the same by his own efforts, be assigned to his use by the State.

Article 38: No person shall be compelled to testify against himself. 2) Confession made under compulsion, torture or threat, or after prolonged arrest or detention shall not be admitted in evidence. 3) No person shall be convicted or punished in cases where the only proof against him is his own confession.

Article 39: No person shall be held criminally liable for an act which was lawful at the time it was committed, or of which he had been acquitted, nor shall he be placed in double jeopardy.

Article 40: Any person may, in case he is acquitted after he has been arrested or detained, sue the State for redress as provided for by law.


CHAPTER IV: THE DIET

Article 41: The Diet shall be the highest organ of the state power, and shall be the sole law-making organ of the State.

Article 42: The Diet shall consist of two Houses, namely the House of Representatives and the House of Councillors.

Article 43: Both Houses shall consist of elected members, representative of all the people. 2) The number of the members of each House shall be fixed by law

.Article 44: The qualifications of members of both Houses and their electors shall be fixed by law. However, there shall be no discrimination because of race, creed, sex, social status, family origin, education, property or income.

Article 45: The term of office of members of the House of Representatives shall be four years. However, the term shall be terminated before the full term is up in case the House of Representatives is dissolved.

Article 46: The term of office of members of the House of Councillors shall be six years, and election for half the members shall take place every three years.

Article 47: Electoral districts, method of voting and other matters pertaining to the method of election of members of both Houses shall be fixed by law.Article 48: No person shall be permitted to be a member of both Houses simultaneously.

Article 49: Members of both Houses shall receive appropriate annual payment from the national treasury in accordance with law.

Article 50: Except in cases as provided for by law, members of both Houses shall be exempt from apprehension while the Diet is in session, and any members apprehended before the opening of the session shall be freed during the term of the session upon demand of the House.

Article 51: Members of both Houses shall not be held liable outside the House for speeches, debates or votes cast inside the House.Article 52: An ordinary session of the Diet shall be convoked once per year. Article 53: The Cabinet may determine to convoke extraordinary sessions of the Diet. When a quarter or more of the total members of either House makes the demand, the Cabinet must determine on such convocation.

Article 54: When the House of Representatives is dissolved, there must be a general election of members of the House of Representatives within forty(40) days from the date of dissolution, and the Diet must be convoked within thirty(30) days from the date of the election. 2) When the House of Representatives is dissolved, the House of Councillors is closed at the same time. However, the Cabinet may, in time of national emergency, convoke the House of Councillors in emergency session. 3) Measures taken at such session as mentioned in the proviso of the preceding paragraph shall be provisional and shall become null and void unless agreed to by the House of Representatives within a period of ten(10) days after the opening of the next session of the Diet.

Article 55: Each House shall judge disputes related to qualifications of its members. However, in order to deny a seat to any member, it is necessary to pass a resolution by a majority of two-thirds or more of the members present.

Article 56: Business cannot be transacted in either House unless one-third or more of total membership is present. 2) All matters shall be decided, in each House, by a majority of those present, except as elsewhere provided for in the Constitution, and in case of a tie, the presiding officer shall decide the issue.

Article 57: Deliberation in each House shall be public. However, a secret meeting may be held where a majority of two-thirds or more of those members present passes a resolution therefor. 2) Each House shall keep a record of proceedings. This record shall be published and given general circulation, excepting such parts of proceedings of secret session as may be deemed to require secrecy. 3) Upon demand of one-fifth or more of the members present, votes of the members on any matter shall be recorded in the minutes.

Article 58: Each House shall select its own president and other officials. 2) Each House shall establish its rules pertaining to meetings, proceedings and internal discipline, and may punish members for disorderly conduct. However, in order to expel a member, a majority of two-thirds or more of those members present must pass a resolution thereon.

Article 59: A bill becomes a law on passage by both Houses, except as otherwise provided for by the Constitution. 2) A bill, which is passed by the House of Representatives, and upon which the House of Councillors makes a decision different from that of the House of Representatives, becomes a law when passed a second time by the House of Representatives by a majority of two-thirds or more of the members present. 3) The provision of the preceding paragraph does not preclude the House of Representatives from calling for the meeting of a joint committee of both Houses, provided for by law. 4) Failure by the House of Councillors to take final action within sixty (60) days after receipt of a bill passed by the House of Representatives, time inrecess excepted, may be determined by the House of Representatives to constitute a rejection of the said bill by the House of Councillors.

Article 60: The budget must first be submitted to the House of Representatives. 2) Upon consideration of the budget, when the House of Councillors makes a decision different from that of the House of Representatives, and when no agreement can be reached even through a joint committee of both Houses, provided for by law, or in the case of failure by the House of Councillors to take final action within thirty(30) days, the period of recess excluded, after the receipt of the budget passed by the House of Representatives, the decision of the House of Representatives shall be the decision of the Diet.

Article 61: The second paragraph of the preceding Article applies also to the Diet approval required for the conclusion of treaties.

Article 62: Each House may conduct investigations in relation to government, and may demand the presence and testimony of witnesses, and the production of records.

Article 63: The Prime Minister and other Ministers of State may, at any time, appear in either House for the purpose of speaking on bills, regardless of whether they are members of the House or not. They must appear when their presence is required in order to give answers or explanations.Article 64: The Diet shall set up an impeachment court from among the members of both Houses for the purposes of trying those judges against whom removal proceedings have been instituted. 2) Matters relating to impeachment shall be provided for by law.


CHAPTER V: THE CABINET

Article 65: Executive power shall be vested in the Cabinet.

Article 66: The Cabinet shall consist of the Prime Minister, who shall be its head, and other Ministers of State, as provided for by law. 2) The Prime Minister and other Ministers of State must be civilians. 3) The Cabinet shall, in the exercise of executive power, be collectively responsible to the Diet.

Article 67: The Prime Minister shall be designated from among the members of the Diet by a resolution of the Diet. This designation shall precede all other business. 2) If the House of Representatives and the House of Councillors disagree and if no agreement can be reached even through a joint committee of both Houses, provided for by law, or the House of Councillors fails to make designation within ten(10) days, exclusive of the period of recess, after the House of Representatives has made designation, the decision of the House of Representatives shall be the decision of the Diet.

Article 68: The Prime Minister shall appoint the Ministers of State. However, a majority of their number must be chosen from among the members of the Diet. 2) The Prime Minister may remove the Ministers of State as he chooses.

Article 69: If the House of Representatives passes a non-confidence resolution, or rejects a confidence resolution, the Cabinet shall resign en masse, unless the House of Representatives is dissolved within ten(10) days.

Article 70: When there is a vacancy in the post of Prime Minister, or upon the first convocation of the Diet after a general election of members of the House of Representatives, the Cabinet shall resign en masse.

Article 71: In the cases mentioned in the two preceding Articles, the Cabinet shall continue its functions until the time when a new Prime Minister is appointed.

Article 72: The Prime Minister, representing the Cabinet, submits bills, reports on general national affairs and foreign relations to the Diet and exercises control and supervision over various administrative branches.

Article 73: The Cabinet shall, in addition to other general administrative functions, perform the following functions: (1) Administer the law faithfully; conduct affairs of state. (2) Manage foreign affairs. (3) Conclude treaties. However, it shall obtain prior or, depending on circumstances sudsequent approval of the Diet. (4) Administer the civil service, in accordance with standards established by law. (5) Prepare the budget, and present it to the cabinet orders in order to execute the provisions of this Constitution and of the law. However, it cannot include penal provisions in such cabinet orders unless authorized by such law. (7) Decide on general amnesty, special amnesty, commutation of punishment, reprieve, and restoration of rights.Article 74: All laws and cabinet orders shall be signed by the competent Minister of State and countersigned by the Prime Minister.

Article 75: The Ministers of State shall not, during their tenure of office, be subject to legal action without the consent of the Prime Minister. However, the right to take that action is not impaired hereby.


CHAPTER VI: JUDICIARY

Article 76: The whole judicial power is vested in a Supreme Court and in such inferior courts as are established by law. 2) No extraordinary tribunal shall be established, nor shall any organ or agency of the Executive be given final judicial power. 3) All judges shall be independent in the exercise of their conscience and shall be bound only by this Constitution and the laws.

Article 77: The Supreme Court is vested with the rule-making power under which it determines the rules of procedure and of practice, and of matters relating to attorneys, the internal discipline of the courts and the administration of judicial affairs. 2) Public procurators shall be subject to the rule-making power of the Supreme Court. 3) The Supreme Court may delegate the power to make rules for inferior courts to such courts.

Article 78: Judges shall not be removed except by public impeachment unless judicially declared mentally or physically incompetent to perform official duties. No disciplinary action against judges shall be administered by any executive organ or agency.

Article 79: The Supreme Court shall consist of a Chief Judge and such number of judges as may be determined by law; all such judges excepting the Chief Judge shall be appointed by the Cabinet. 2) The appointment of the judges of the Supreme Court shall be reviewed by the people at the first general election of members of the House of Representatives following their appointment, and shall be reviewed again at the first general election of members of the House of Representatives after a lapse of ten (10) years, and in the same manner thereafter.

Article 80: The judges of the inferior courts shall be appointed by the Cabinet from a list of persons nominated by the Supreme Court. All such judges shall hold office for a term of ten(10) years with privilege of reappointment, provided that they shall be retired upon the attainment of the age as fixed by law. 2) The judges of the inferior courts shall receive, at regular stated intervals, adequate compensation which shall not be decreased during their terms of office.

Article 81: The Supreme Court is the court of last resort with power to determine the constitutionality of any law, order, regulation or official act.

Article 82: Trials shall be conducted and judgement declared publicly.2) Where a court unanimously determines publicity to be dangerous to public order or morals, a trial may be conducted privately, but trials of political offenses, offenses involving the press or cases wherein the rights of people as guaranteed in CHAPTER III of this Constitution are in question shall always be conducted publicly.


CHAPTER VII: FINANCE

Article 83: The power to administer national finances shall be exercised as the Diet shall determine.

Article 84: No new taxes shall be imposed or existing ones modified except by law or under such conditions as law may prescribe.

Article 85: No money shall be expended, nor shall the State obligate itself, except as authorized by the Diet.Article 86: The Cabinet shall prepare and submit to the Diet for its consideration and decision a budget for each fiscal year.

Article 87: In order to provide for unforeseen deficiencies in the budget, a reserve fund may be authorized by the Diet to be expended upon the responsibility of the Cabinet must get subsequent approval of the Diet for all payments from the reserve fund.
Article 88: All property of the Imperial Household shall belong to the State. All expenses of the Imperial Household shall be appropriated by the Diet in the budget.

Article 89: No public money or other property shall be expended or appropriated for the use, benefit or maintenance of any religious institution or association, or for any charitable, educational or benevolent enterprises not under the control of public authority.

Article 90: Final accounts of the expenditures and revenues of the State shall be audited annually by a Board of Audit and submitted by the Diet, together with the statement of audit, during the fiscal year immediately following the period covered. 2) The organization and competency of the Board of Audit shall be determined by law.

Article 91: At regular intervals and at least annually the Diet and the people on the state of national finances.


CHAPTER VIII: LOCAL SELF-GOVERNMENT

Article 92: Regulations concerning organization and operations of local public entities shall be fixed by law in accordance with the principle of local autonomy.

Article 93: The local public entities shall establish assemblies as their deliberative organs, in accordance with law. 2) The chief executive officers of all local public entities, the members of their assemblies, and such other local officials as may be determined by law shall be elected by direct popular vote within their several communities.

Article 94: Local public entities shall have the right to manage their property, affairs and administration and to enact their own regulations within law.

Article 95: A special law, applicable only to one local public entity, cannot be enacted by the Diet without the consent of the majority of the voters of the local public entity concerned, obtained in accordance with law.


CHAPTER IX: AMENDMENTS

Article 96: Amendments to this Constitution shall be initiated by the Diet, through a concurring vote of two-thirds or more of all the members of each House and shall thereupon be submitted to the people for ratification, which shall require the affirmative vote of a majority of all votes cast thereon, at a special referendum or at such election as the Diet shall specify. 2) Amendments when so ratified shall immediately be promulgated by the Emperor in the name of the people, as an integral part of this Constitution.


CHAPTER X: SUPREME LAW

Article 97: The fundamental human rights by this Constitution guaranteed to the people of Japan are fruits of the age-old struggle of man to be free; they have survived the many exacting tests for durability and are conferred upon this and future generations in trust, to be held for all time inviolate.

Article 98: This Constitution shall be the supreme law of the nation and no law, ordinance, imperial rescript or other act of government, or part thereof, contrary to the provisions hereof, shall have legal force or validity. 2) The treaties concluded by Japan and established laws of nations shall be faithfully observed.

Article 99: The Emperor or the Regent as well as Ministers of State, members of the Diet, judges, and all other public officials have the obligation to respect and uphold this Constitution.


CHAPTER XI: SUPPLEMENTARY PROVISIONS

Article 100: This Constitution shall be enforced as from the day when the period of six months will have elapsed counting from the day of its promulgation. 2) The enactment of laws necessary for the enforcement of this Constitution, the election of members of the House of Councillors and the procedure for the convocation of the Diet and other preparatory procedures necessary for the enforcement of this Constitution may be executed before the day prescribed in the preceding paragraph.

Article 101: If the House of Councillors is not constituted before the effective date of this Constitution, the House of Representatives shall function as the Diet until such time as the House of Councillors shall be constituted.

Article 102: The term of office for half the members of the House of Councillors serving in the first term under this Constitution shall be three years. Members falling under this category shall be determined in accordance with law.

Article 103: The Ministers of State, members of the House of Representatives, and judges in office on the effective date of this Constitution, and all other public officials who occupy positions corresponding to such positions as are recognized by this Constitution shall not forfeit their positions automatically on account of the enforcement of this Constitution unless otherwise specified by law. When, however, successors are elected or appointed under the provisions of this Constitution, they shall forfeit their positions as a matter of course.


THE PROMULGATION OF THE CONSTITUTION OF JAPAN (November 3, 1946)

I rejoice that the foundation for the construction of a new Japan has been laid according to the will of the Japanese people, and hereby sanction and promulgate the amendments of the Imperial Japanese Constitution effected following the consultation with the Privy Council and the decision of the Imperial Diet made in accordance with Article 73 of the said Constitution.

Signed: HIROHITO,
Seal of the Emperor,

This third day of the eleventh month of the twenty-first year of Showa (November 3, 1946).

Countersigned:

Prime Minister and concurrently Minister for Foreign Affairs YOSHIDA Shigeru,
Minister of State Baron SHIDEHARA Kijuro,
Minister of Justice KIMURA Tokutaro,
Minister for Home Affairs OMURA Seiichi,
Minister of Education TANAKA Kotaro,
Minister of Agriculture and Forestry WADA Hiroo,
Minister of State SAITO Takao,
Minister of Communication HITOTSUMATSU Sadayoshi,
Minister of Commerce and Industry HOSHIJIMA Jiro,
Minister of Welfare KAWAI Yoshinari,
Minister of State UEHARA Etsujiro,
Minister of Transportation HIRATSUKA Tsunejiro,
Minister of Finance ISHIBASHI Tanzan,
Minister of State KANAMORI Tokujiro,
Minister of State ZEN Keinosuke.

17 de junio de 2006

Genji monogatari

Genji Monogatari narra las historias de amor del príncipe Genji (principalmente) a lo largo de su vida y de las pericias que debe llevar a cabo para que éstas se consuman. Genji desborda sensibilidad ["hasta ahora nadie me había odiado, es más de lo que puedo soportar" (pág. 67), "vuestra actitud severa y distante me es muy penosa" (pág. 174), "afligido por el alejamiento de Rokujo" (pág. 230), "desconsolado ante el rechazo de Aoi" (pág. 233)...] y todas las historias de amor que le suceden están impregnadas de gran sentimentalismo y ternura ["la quiero más de lo que pueda quererla su padre" (pág. 145), "¿si yo no os amase mucho, os cuidaría así?" (pág. 152), “con qué paciencia y ternura la hubiera cortejado" (pág. 175)], hasta tal punto que, a menudo, no se esconde en demostrar la pena que siente "la rara semejanza de la niña con su tía Fujitsubo le hizo llorar" (pág. 121) y que le lleva, en ocasiones, a presentar su lado más infantil "dándose cuenta brutalmente del terrible desastre que le había sucedido, estalló en violentos sollozos" (pág. 100). Cabe subrayar su espíritu compasivo "compadecido a causa de su madura edad" (pág. 201) y la piedad que le caracterizan "la piedad hizo lo demás: continuaría con las decepcionantes entrevistas (...) haciéndola objeto de mil bondades" (pág. 177). Genji es un personaje muy enamoradizo y, es que, su afán por descubrir detalles interesantes de las vidas de aquellas que se cruzan en su camino "se tomó tanto interés por ella que daba a entender que estaba intensamente enamorado" (pág. 213), así como la prontitud con la que manifiesta caer rendido bajo los encantos de todas ellas "muy pronto avivose el amor que Genji experimentaba por la dama" (pág. 88), así lo demuestran. Cierto es que en la mayoría de situaciones que le acontecen Genji actúa de manera romántica "¿no es este el presagio de que nuestro amor durará a través de todas nuestras vidas por llegar?" (pág. 92) y apasionada "venid a mí, amor mío" (pág. 98), porque en realidad "Genji no tenía carácter para olvidar jamás a aquellas que una sola vez le habían enamorado" (pág. 157), como bien se evidencia a largo de todo el libro. Así pues, podría decirse que el amor en todas sus manifestaciones es el tema principal de la obra. Cabe destacar que la autora concede gran importancia (ya que recurre en varias ocasiones) al sufrimiento que genera este sentimiento y no sólo a sus satisfacciones: el amor perdido o no correspondido puede desembocar en enfermedad ["vuestra despreciativa actitud inflige sufrimientos a la pobre dama" (pág. 170), "la princesa Aoi se encontraba extrañamente enferma" (pág. 231), "Rokujo, de una manera vaga, indefinida, estuvo en verdad enferma" (pág. 235), "Genji cayó en una apatía y desesperación sin límites" (pág. 240)] e incluso puede llegar a matar (Aoi).

Genji, ya desde su edad más temprana, es presentado como un niño de "belleza sin igual" (pág. 23), de maneras tímidas y graciosas y con gran facilidad para el estudio; tiene, como se le manifiesta a su padre, el Emperador, "todos los signos de quien puede convertirse en Padre del Estado" (pág. 25). Su belleza es recalcada durante todo el libro, como una de las características que más le distinguen "era tan bello que le llamaban Hikaru Genji" (pág.27), "poseía una adorable belleza" (pág.95), "la belleza y la frescor del rostro de Genji..." (pág. 173).

Genji, además, posee una serie de cualidades que hacen de él un personaje encantador, si bien, la autora también insiste en resaltar sus mayores defectos. El hecho de haber sido educado en el ambiente de la Corte, le ha convertido en un ser elegante, refinado y de gustos exquisitos, como lo demuestran la elección de sus vestimentas "muy distinto de los magníficos vestidos usados por Genji en más felices días" (pág. 245), las apreciaciones sobre la caligrafía o la capacidad intelectual de los demás "incapaz de soportar tanta cortedad en la expresión" (pág. 175) o la misma veneración por las mujeres hermosas "su perfecta belleza sin mácula era tal que no cesaba de provocar la admiración del príncipe" (pág. 187); sin embargo, tal y como manifiesta la autora, "todo lo que era fantástico o grotesco, ya fuera en las situaciones, ya en los personajes, poseía siempre para él un gran atractivo" (pág. 119) y para entender esta afirmación no hay más que recordar algunas de sus amantes "dióse cuenta de su principal defecto: la nariz" (pág. 173), "Utsusemi había estado lejos de parecerle bella" (pág. 177), "¡pobre mujer! Es fea de veras" (pág. 181).

Son curiosas algunas de las contradicciones que definen la personalidad de Genji. En repetidas ocasiones se remarca su racionalidad "por qué no divertirme jugando con la chiquilla en lugar de pasar el tiempo al lado de alguien desagradable" (pág. 181) y su capacidad de ser consciente de que su forma de obrar no es siempre la correcta "sabe que los celos de su mujer tienen fundamento" (pág. 96) y "los reproches (...) sobre sus aventuras no eran injustamente merecidos" (pág. 222). Estos factores le conducen a comportarse prudentemente "se acostumbró a obrar con extremada prudencia" (pág. 31) y de manera precavida "temiendo que los que ignoraban todo aquello pudiesen interpretar falsamente estas frecuentes visitas (...) se contuvo" (pág. 148) y, es a raíz de esta actitud, que aparece el "secretismo" con el que se llevan a cabo todos los encuentros amorosos del príncipe, el cual "siempre sale de noche por temor a despertar rumores" (pág. 157) y "cuidadosamente disfrazado" (pág. 160). Sin embargo, "lleva a cabo sus investigaciones" (pág. 82), dada la curiosidad que despiertan en él las historias de las damas que le interesan, ya que "desconocía su rostro [de la dama] y estaba decidido a conocerlo" (pág. 214) e "incapaz por más tiempo de aguantar su curiosidad, empujó la puerta sin dificultad" (pág. 168), mostrando su faceta más irreflexiva e imprudente. Una vez consigue sus objetivos, teniendo en cuenta que "sus pensamientos se niegan a obedecerle" (pág. 67), "se toma tantos trabajos para estar con la dama" (pág. 95) que saca su lado más impulsivo y "no puede resistirse aun a pesar de los consejos de su razón" (pág. 107), olvidando todo protocolo. Finalmente, "la falta de discreción deplorable por parte de Genji al llevar a cabo sus escapadas y su ligereza sin freno eran conocidas por todos" (pág. 223).

Asimismo, podemos ver a un Genji en ocasiones algo desdeñoso (la actitud con su esposa Aoi o con O-Chu), descortés "no podía dejar de mirarla [la horrible nariz de la dama]" (pág. 173) e incluso cruel "la burla [hacia la "princesa azafrán"] era en extremo cruel" (pág. 178). Puede llegar a resultar vanidoso "tenía tanta vanidad como para creer que a Kurodo no le importara que él ya hubiera despojado antes a su amada" (pág. 111) y manipulador "cuando la niña se convirtiera en su pupila, podría manejar sus gustos, todavía indecisos, a los suyos propios" (pág. 124). A pesar de ello, es más bien su faceta de hombre educado y cortés "temo que sea demasiado injusto accediendo a ocupar parte de vuestro sitio" (pág. 229) y su carácter respetuoso "llegado el momento oportuno, llamó a la puerta" (pág. 173) y considerado "estimo muy amable por su parte habérmela destinado [la capa]" (pág. 178) lo que más destaca en su personalidad.

No podemos olvidar que Genji es un hombre casado y su "ligereza" en cuanto a sus "amistades" y "entrevistas" con otras damas "sólo le proporcionaban gran aflicción" (pág. 114). Las palabras de su amigo Chujo "temo que algún día estas expediciones clandestinas os traigan consigo algo desagradable" (pág. 162) son claramente premonitorias de lo que le sucederá en un futuro: Genji "fatigado ya de las susceptibilidades, celos y recelos de la otra [Aoi, su esposa], por un tiempo dejaría de verla" (pág. 96); "la princesa, tanto se atormentó por esta causa que cayó seriamente enferma" (pág. 192) y "su estado se hizo desesperado" (pág. 239) hasta que "toda señal de vida cesó" (pág. 240). Sumido en un enorme estado de culpabilidad "un amargo remordimiento llenaba ahora su corazón" (pág. 241), Genji comprendió entonces que "en lo porvenir debía abstenerse de considerar todo aquello [amantes] como un verdadero refugio" (pág. 256).

Es muy interesante reflejar los paralelismos que se establecen entre Genji y su padre, el Emperador, ya que parece que los acontecimientos importantes en la vida del segundo, se reproducen con gran similitud en la vida del primero. Así, por ejemplo, ambos deben pasar por la terrible experiencia de perder a sus respectiva amadas (padre, a Kiritsubo e hijo, a Yugao y a Fujitsubo) y están condenados a seguir viviendo con sus recuerdos, hasta tal punto que "la vida se convierte [para el Emperador] en una pesada carga" (pág. 27) y Genji "se sintió tan desesperado, cansado de la vida y de sus miserias que pensó en pronunciar los votos de los bonzos" (pág. 242). También los dos, en un momento determinado de sus vidas deciden "adoptar" a una niña que se encuentra desamparada (padre, a Fujitsubo e hijo, a Murasaki). Finalmente, ambos comparten el hecho de haber engendrado un hijo ilegítimo con sus respectivas amantes; parece que la historia se repite.

El estilo literario que adopta Murasaki Shikibu es muy peculiar. Si bien toda la historia está narrada combinando los diálogos de los personajes con la explicación de manera indirecta de los sucesos, en momentos puntuales de la obra la autora hace una aportación directa, una pequeña intervención como si intentara recalcar algún aspecto concreto o como si mantuviera un diálogo directo con el lector "si se continuaran describiendo todas las perfecciones de este pequeño personaje, no tardarían en cansar" (pág. 24), "una extensa carta acompañaba al poema que, por no tener un especial interés, se omite aquí" (pág. 113), "de todas formas sé que se me considerará una cronista de escándalos, pero no puedo evitarlo..." (pág. 114), "veremos en el próximo capítulo cuanto le sucedió" (pág. 182)...

A través de un personaje con una compleja riqueza psicológica, Murasaki Shikibu logra una novela que supone un retrato muy fidedigno de la realidad social de su época (aproximadamente el año 1000), basándose especialmente en la vida que rodeaba a la Corte Imperial de la era Heian y a todos los que en ella vivían: desde el mismo Emperador, hasta los príncipes, pasando por las concubinas o sus sirvientas. Fruto de la minuciosa observación de su ambiente, consigue describir muy detalladamente aspectos como las vestimentas, las habitaciones de las casas y sus decoraciones o algunos utensilios típicos, consiguiendo trasladar al lector a la época en la que se desarrolla la acción. La importancia concedida a la caligrafía, así como a los poemas y a la expresión acurada de los personajes ayudan a crear un clima favorecedor para situar la obra en una era de gran explosión cultural para Japón.
SOBRE LA AUTORA
De Murasaki Shikibu no sólo hay que resaltar su minuciosa capacidad de observación de la sociedad de su época, que tan brillantemente transmite en el Genji Monogatari, sino que también cabe destacar su habilidad poética, que si bien en el Genji ya se pueden degustar algunas de sus creaciones, no es hasta que escribió una colección de poemas que fue considerada uno de los “Treinta y seis grandes poetas”. Además de La novela de Genji, Murasaki Shikibu es la creadora de El Diario de Murasaki Shikibu, en el que narra las historias de la Corte Imperial durante los años 1008 y 1010, y en el que plasma los problemas que acontecían durante la época Heian como la falsedad y la hipocresía de la aristocracia, las tradiciones machistas y las desgracias vividas por los personajes femeninos víctimas de una sociedad poligámica.

27 de abril de 2006

Humor japonés

知り合いと日本人の性格について話す時、大部分は私と同じ意見です。ところが、あることに対しては違うことに気がつきました。「日本人は余りユ―モア感覚がない人々だ」と何回も聴きました。私はそう思いません。その理由でこのテーマを調べたらどうだろうと考えました。
 
スペイン人は、日本人について似かよったイメージを持っているようです。明らかに、日本人は規律があって、働き者で、礼儀正しい人々だと言えます。でも、それを曲げてとらえて、彼らは真面目過ぎで、冷たくて、内向的な人と考えることはできないでしょう。それでは、質問をしましょう。ここにいる日本の人達も、例外(れいがい)なく、このように自分を描写するでしょうか。考えてみてくれませんか。

日本人のユ―モア感覚のほうが、スペイン人のより、ずっとソフトだと思いませんか。日本人も彼らの規則だらけの社会を茶化しますが、私達の方法とは全く違います。例えば、批判をする時、当たり障りのないように表現します。けれども、スペイン人の大げさな身振りの表現に、彼ら流のきわどい冗談を混ぜれば、本当に日本人には消化しにくいカクテルができ上がります。彼らにはショッキングであるかもしれません。 

さて、何でもないことに熱狂する日本人は、スペイン人にはあどけなく見えます。しかも、絶やされることのない日本人の笑顔は、スペイン人にとっては、解りにくいことがあります。一方で、スペイン人は陽気な人に見えるからといって、必ずしも、何でもないことによく笑うとは限りません。だから、日本人こそ、愛すべき人だと思います。

それぞれの文化には、それぞれのユーモアが、あるに違いありません。しかし、同じように考えることはできません。即ち、ある笑い話は、スペインではとても滑稽ですが、日本では意味を取り違えるかもしれません。スペインと日本とでは、言語や社会文化的に大きな違いがあるので、同様のユーモア感覚がないと言ったら、分かりやすいと思います。例えば、井上ひさしのきりきり人と夕方を過ごすのは、スペイン人にとってはどんな意味があるでしょうか。たぶん、理解できないでしょう。

最近、読んだ記事によると、よく笑ったらストレスを解消できるだけでなくて、寿命が伸ばせるそうです。人間は, つねに、勉強や仕事や子供やお金など、心配しながら過ごしています。心配すれば心配するほど、もっとストレスが溜まってしまいます。

それでは、ちょっと失礼して、よく笑うための助言を、させてください。友達と会って、歌を歌って、元気になりましょう。また、子供に学んでください。彼らは心の中に、楽しみの渦を巻き起こしてくれます。日本人をお手本にした、そんな面白いアドバイスで、スピーチを終わりたいと思います。

ところで、アメリカの州で、いつも朝なのはどこか、ご存知ですか。
もちろん、(Ohio) “おはよう” ですね。

12 de abril de 2006

ZATOICHI: Una de samuráis

SINOPSIS
Zatoichi es un aparente masajista ciego que, guiado por su bastón, se dedica a llevar una vida errante. Sin embargo, se trata de un rōnin extraordinario que, acompañado por su espada, llega a una pequeña ciudad sometida a las rivalidades entre dos bandas: Ginzo y Funahachi. Zatoichi se cruza con una serie de personajes que mantienen diferentes relaciones con los Ginzo, lo que hace que acabe viéndose relacionado indirectamente con la banda, hasta el punto que es el rōnin quien se convierte en el exterminador justiciero, en el liberador de las opresiones de los malvados. Zatoichi es un catalizador para que los personajes solucionen sus problemas. Así pues, tres historias paralelas se van desarrollando a lo largo de la película: Shinkichi se encuentra con Zatoichi en una de las casas de juego de la ciudad. Su adicción a los dados le lleva a tener problemas de dinero con la banda dominante (Ginzo); la inestimable intervención de su compañero de juego, Zatoichi, hace que sus apuros desaparezcan. Asimismo, los hermanos Osei y Okuni, que han consagrado su vida a perseguir a los matones (Ginzo) que acabaron con la vida de toda su familia, encuentran la venganza gracias a la ayuda del temible masajista que lucha con ellos por lo que él considera una causa justa. Finalmente, se encuentra con Hattori, un antológico samurái al servicio de los Ginzo, con el que Zatoichi establece una relación de admiración-respeto que llega a su fin cuando el rōnin se ve obligado a darle muerte para salvar su vida. Con la aniquilación del jefe del clan Ginzo, llega la felicidad de todos los ciudadanos y la felicidad les reúne a todos a excepción de Zatoichi. Durante su marcha se produce la mayor de las paradojas: si bien su ceguera le convierte en el más clarividente de los guerreros, sus agudos sentidos no pueden impedir que tropiece con una piedra del camino.

GUIÓN ORIGINAL
Esta película de Takeshi Kitano no es un guión original. Zatoichi es uno de los héroes japoneses más célebres, gracias a las historias narradas en el pasado por Kan Shimozawa, quien dio vida a un masajista ciego que manejaba la espada como ningún otro guerrero de su época. Pero estas historias datan de hace más de diez años en Japón, con lo que es posible que muchos jóvenes de hoy en día no le conozcan; por este motivo, y según las palabras del propio Kitano, "desearía que mi película les brindara la oportunidad de conocerle" y accedió a las propuestas recibidas para adaptar las antiguas versiones de este personaje a la suya propia. De hecho, del personaje principal, lo único que conserva es su nombre, su oficio de masajista errante y su excepcional manejo de la katana. Sin embargo, Kitano quiso aportar ese toque de originalidad que tanto caracteriza a sus producciones y con sus pericias técnicas creó un Zatoichi nuevo tanto física como psicológicamente: "todo lo demás debía de ser fruto de mi propia creatividad" (T.Kitano). No se limita a seguir las mismas normas que en el guión original o simplemente a adaptar los primeros textos en la búsqueda de su equivalencia fílmica. Lo que importaba era el tema, que era el que contenía el espíritu de lo que deseaba explicar, y el personaje principal, si bien lo somete a varias transformaciones. Zatoichi es presentado como un tipo excéntrico; de hecho el color rubio platino de su cabello así lo demuestra, y además aporta cierta modernidad a una época muy tradicional. En esta versión, el rōnin es independiente, tiene una personalidad taciturna y siempre actúa en solitario, a pesar de sus encuentros con los diferentes personajes. Escucha los problemas de sus nuevos compañeros e incluso está dispuesto a ayudarles a solventar sus problemas con las bandas dominantes de la ciudad. No obstante, mantiene una cierta distancia con ellos; en ningún momento explica nada acerca de su vida y en ningún caso se muestra como un personaje sensible: simplemente, se limita a hacer justicia y/o a defenderse de los ataques de los demás guerreros.


Su forma se luchar también es peculiar. Su manera de sujetar la espada y su manejo están muy mejorados con respecto a las antiguas versiones, además de que el color de la misma también cambia (la funda es de color rojo, mucho más visual y llamativo que el marrón de las anteriores). Representa un ejemplo de feroz instinto de supervivencia.


Los toques de humor que Kitano introduce durante la película también suponen una novedad. Aunque algunas escenas no tienen nada de cómicas, el director introduce ciertos apuntes humorísticos (desenvainar la espada ante un ataque y herir en un brazo a su propio compañero de clan) o personajes (Shinkichi o Ogi) que rozan lo absurdo y restan importancia o severidad a las imágenes que preceden.


Otra de las aportaciones de Kitano a destacar es el uso del baile o de los sonidos de ambiente para seguir la música (escena de los labradores o de los niños chapoteando con el barro), que dan un aire original y divertido a la película.


Cabe nombrar también el uso de las técnicas informáticas, a las cuales el director recurre para plasmar las escenas más sangrientas.


Así pues, vemos que a pesar de que esté basada en otras historias del mismo héroe, en esta ocasión se trata de una versión totalmente innovadora que ha hecho que este clásico vuelva a estar de moda, pero con una concepción bastante diferente; además, la película ha despuntado en su género y ha contribuido a la creación de una nueva generación de películas de samuráis.


SAMURÁI Y RŌNIN

“Samurái”( 侍) es el término comúnmente utilizado para referirse a los guerreros de Japón, sin embargo, abarca una realidad mucho más amplia.
Los orígenes del samurái se encuentran en el período Heian; “saburai” (servidor) era el nombre con el que se designaba a los guardias del palacio imperial que estaban al servicio de un señor que les proveía de armas a cambio de defensa. A finales del siglo VIII, con su afán de expansión territorial, el emperador Kammu envió a los soldados imperiales a luchar con las tropas enemigas, pero fracasaron dada su poca preparación para desempeñar esta función. El emperador decidió proclamarse “shōgun” 将軍 (gran general) y empezó a delegar poder a los clanes regionales o daimyō (大名). Estos clanes nacieron con los grupos de granjeros que se unieron para luchar contra la tiranía de los gobernadores de sus tierras. Gracias a sus severos entrenamientos, se convirtieron en expertos guerreros y fueron adoptados como las nuevas tropas imperiales en detrimento de las ya existentes. Estos guerreros se unieron y formaron los clanes regionales, que giraban en torno a la autoridad de un jefe de clan o “tōryō” (頭領). La mayoría de estos jefes regionales eran vasallos (gokenin, 御家人) de los shogun. Muchos de estos guerreros vivían en aldeas y administraban sus tierras mientras se adiestraban en las artes militares, dispuestos siempre a servir a sus jefes en el campo de batalla. Si bien en un principio, se encargaban de someter a los rebeldes que se sublevaban, muy hábilmente supieron ir amasando el poder suficiente para derrocar a la autoridad imperial y formar su propia forma de gobierno; es lo que se conoce como la etapa de hegemonía samurái. Los clanes de samuráis se convirtieron en los guerreros de la nobleza, de manera que con el contacto con ésta les llevó a adoptar sus aficiones como la caligrafía, la música o la poesía; esta influencia hizo que a finales se adaptaran muy bien a la corte, hasta que finalmente abandonaron sus tareas militares para gestionar las tareas administrativas de los daimyō.


De entre las costumbres que más han trascendido de los samuráis podemos encontrar sus magníficas habilidades con la “katana” (刀); aunque en sus inicios utilizaban el arco en las batallas y muy posteriormente (y por influencia europea) las armas de fuego, los samuráis son famosos por el arte de luchar y de manejar sus espadas, aunque para ellos se trataba más de un símbolo de estatus o de poder.


Se regían por un código ético muy estricto, el bushidō (武士道 ), que era la base de la filosofía samurái y que les instruía en aspectos como la lealtad, la valentía, la fidelidad o el honor. Si se daba el caso de la pérdida de este último, estaba movidos por la obligación moral de practicar el “seppuku” (切腹) o suicidio por honor que consistía en un suicidio ritual por desentrañamiento.
Es sabido que el budismo Zen tuvo gran influencia en la clase samurái; exigía una enorme disciplina y concentración, a través de la cuales se podía alcanzar el “satori”(悟り) o iluminación. Llegó a encandilar a los samuráis, que lo practicaban para superar el reto de tener que afrontarse a la muerte constantemente y conseguir apaciguar sus mentes.


Las vestimentas de los samuráis también eran muy peculiares. En función de la estación del año o del período al que pertenecieran, los trajes fueron variando, pero la pieza básica, el kimono, seguía siendo insustituible. Éste era atado a la cintura por un “obi” (cinturón) que servía a la vez de sujeción a la katana. Calzaban “geta” o zuecos de madera y sus peinados constituían una parte importante de su apariencia; los más comunes eran las coletas anudadas a lo alto de la cabeza o la rasuración de la parte superior de la cabeza, como si tratara de una prolongación de la frente.


No era habitual que los samuráis contrajeran matrimonio, dada la falta de tiempo y de oportunidades para dedicarse a esta labor. Sin embargo, los que sí estaban casados era porque guerreros de rango superior a la suya así lo arreglaban para que se juntaran con mujeres pertenecientes a familias de samuráis. La principal obligación de estas mujeres consistía en manejar a la perfección todos los asuntos del hogar y para ello eran educadas ya desde pequeñas con mucha disciplina. El samurái tenía derecho a tener amantes (siempre bajo la supervisión de los guerreros de rango superior) e incluso de desechar a sus mujeres, aunque el divorcio era una práctica que raramente se llevaba a cabo. Asimismo, son conocidas las relaciones pederastas mantenidas por los samuráis, aunque para la sociedad samurái eran prácticas honorables y muy importantes.

Los rōnin (浪人) eran los samuráis que no pertenecían a ningún daymiō y que, por lo tanto, no tenían amo. Durante la época feudal había algunos clanes que perdían a sus amos porque se arruinaban o porque caían en alguna lucha. Otras veces, había samuráis que eran expulsados de los clanes por algún motivo que hubiera contrariado al jefe de la banda. Cuando alguna de estas situaciones se daba el samurái se convertía en “huérfano” y no tenía más remedio que partir y llevar una vida errante, a la espera de poder encontrar algún clan a quien poder proteger y que estuviera dispuesto a “adoptarle”, aunque raramente sucedía. Si un rōnin conseguía entrar en un daimyō y jurarle lealtad se convertía inmediatamente en un auténtico samurái. Cuando los rōnin no conseguían entrar al servicio de un clan, sólo les quedaba la opción de dedicarse a tareas de mercenario, guardaespaldas, maestros de esgrima o simplemente a vagabundear, ya que al no poseer tierras, debía ganarse su sustento, pues no es concebible para un samurái el vivir del diezmo recibido.


En la película Zatoichi esta figura está representada por el propio Zatoichi (samurái-masajista errante) y por Hattori, el guardaespaldas de la banda Ginzo.


PERÍODO DE HEGEMONÍA SAMURÁI

Si bien los orígenes del samurái se encuentran en el siglo VIII, el comienzo de la supremacía guerrera no llega hasta la época del gobierno shogunal, a finales del siglo XII (período Kamakura 1185-1333); la presencia de la clase guerrera samurái perdura durante siete siglos, hasta el período Edo (1600-1868). Por lo tanto, estamos antes una etapa de la historia muy amplia, a través de la cual se van desarrollando varios períodos con sus respectivos hechos históricos y características:

KAMAKURA (1185-1333)
Shogunato Minamoto

EDO (1600-1868)
Shogunato Tokugawa

MOMOYAMA (1573-1600)

Shogunato Nobunaga + Hideyoshi

MUROMACHI (1333-1573)
Shogunato Ashikaga


A partir de la época Kamakura, la estructura política, social y cultural de Japón sufrió enormes transformaciones y es que, con la clase samurái al poder, todos estos aspectos se vieron enormemente influenciados por sus costumbres.

· ASPECTOS CULTURALES

Es en el siglo XIV que Kyoto revive como centro comercial y cultural. Éste es el período más fructífero de la historia de Japón. El desarrollo cultural de esta época viene marcado por dos aspectos: la influencia samurái y la influencia del budismo Zen. Así pues, éste es el período en el que los señores feudales hacen construir voluptuosos castillos a modo de fortalezas (Castillo Azuchi), pero también es cuando se edifican templos majestuosos como el Pabellón de Oro, con grandes rasgos de budismo Zen. De la misma manera, aparece la fabricación de katanas como una importante profesión, muy útil para los samurái, pero también florece el arte de la cerámica como consecuencia del auge de la ceremonia del té (como medio de búsqueda de la estética Zen). Se escriben relatos bélicos sobre la lucha por el poder de los clanes, aunque éste es también el período de la poesía (Sōgi) y de los haiku (Bashō), breves meditaciones de carácter budista Zen. El refinamiento y la sencillez del teatro Noh (XIV) y el Kabuki y Bunraku (finales XVI) son otras manifestaciones marcadas por la nueva estética. Asimismo, tienen un fuerte desarrollo en esta época el ikebana (arreglo floral) y el ukiyo-e (pinturas del mundo flotante), siempre siguiendo el pensamiento Zen.


· ASPECTOS RELIGIOSOS

El budismo es sin duda la religión que marca este período. A pesar de ello, el pensamiento religioso va evolucionando en tres etapas. La primera, durante la época Kamakura, en la que el budismo desarrolla nuevas escuelas de pensamiento y nuevas doctrinas (escuela de la Verdad de la Tierra Pura o el Nichiren). Es en la segunda etapa, Muromachi y Momoyama, en la que arraiga la vertiente Zen sobre todo entre la clase samurái y que, rápidamente, alcanza una gran influencia en todos los aspectos culturales de la época, que se extienden hasta la actualidad. Durante esta segunda etapa, llega el cristianismo al país de la mano de San Francisco Javier; tiene una buena aceptación especialmente entre 1549-1639, si bien en 1609 se convierte en una religión prohibida. La tercera etapa, Tokugawa, es característica porque el neoconfucianismo y el sentimiento de superioridad que promulga (muy conveniente al sistema de gobierno de la época) se convierten en la filosofía ortodoxa del país. Sin embargo, hay un resurgimiento del sintoísmo que culmina con la creación de la Escuela del Aprendizaje Nacional.


· ASPECTOS SOCIO-ECONÓMICOS

La división del país en multitud de dominios feudales gobernados por los daimyō favoreció a empeorar la situación de los campesinos. Cierto es que en cierto momento los campesinos gozaron de una pizca de libertad que les permitió comprar sus propios terrenos. No obstante, el ritmo de vida despilfarrador que llevaban a cabo los daimyō y los samuráis, así como la presión económica derivada del aumento del coste de vida, hicieron que las clases dirigentes sufrieran dificultades económicas importantes que intentaron sufragar con el aumento desmesurado de impuestos a los campesinos. Esta situación se convirtió en insostenible para muchos y les llevaron a cometer actos terribles para sobrevivir (infanticidios, abortos, prostitución…).
La fuerza física y el valor militar eran dos requisitos indispensables para poder llevar una vida holgada. Con ello, la situación de las mujeres se vio muy debilitada y, con la pérdida de sus derechos, se la relegó a una posición inferior a la de los hombres; en la mayoría de los casos eran tratadas como esclavas. Esta etapa es característica también por el auge que vivieron algunas ciudades; algunas incluso llegaron a convertirse en importantes centros comerciales. La educación adquirió cierta importancia durante esta época, ya que es cuando las escuelas se convierten en instituciones docentes.


· CONTEXTUALIZACIÓN DE ZATOICHI

Existen una serie de factores que me hacen situar la película Zatoichi durante el período Edo, por lo tanto, a finales de la etapa de la historia de hegemonía samurái.
Si nos basamos en los aspectos técnicos de la película, deducimos que Zatoichi es una de estas películas pertenecientes al género “jidaigeki” (時代劇), literalmente “período de drama”; este período suele asociarse con la época Edo de la historia de Japón. Todas las películas de este género comparten una serie de características, muchas de ellas muy presente en esta producción de Kitano. Por ejemplo, encontramos que es muy usual que narren las aventuras de un personaje errante. Zatoichi es un rōnin y, como tal, anda de una parte a otra sin asiento fijo. La posición social de los protagonistas es un aspecto importante para identificar las jidaigeki. Zatoichi es masajista, profesión muy habitual entre las personas ciegas de la época; Hattori se ve obligado a recurrir al trabajo de guardaespaldas para incrementar sus ingresos económicos y poder proporcionar un tratamiento médico a su esposa enferma. El hecho de tener que buscar una faena extra es muy recurrente en estas películas. Es necesario que antes de que concluya la cinta el protagonista muestre sus dotes de samurái ante “el malo” y salga vencedor. La lucha entre Zatoichi y Hattori sucede pocos minutos del final. Durante las luchas que se muestran a lo largo de la película, “los malos” nunca atacan al mismo tiempo al protagonista, como si cada uno esperara su turno para ser derrotado. En este punto también coincide “Zatoichi”.
Si nos fijamos en algunos detalles, podemos asimismo deducir que se trata de esta época. El arma utilizada durante todas las luchas es la katana o los puñales y no el arco, que fue el arma característica de principios de la época de los samuráis. Durante el enfrentamiento entre las geishas y la banda Ginzo, Ogi empuña un arma de fuego. Este tipo de armas sólo empezó a introducirse en Japón a mediados del siglo XVI con la influencia europea; Hattori es un claro ejemplo de las dificultades económicas que sufrieron algunos samuráis en la época Edo que, como ya hemos visto, deben recurrir a trabajos extra. Además, lleva bigote; dejarse crecer el bello facial era un símbolo de distinción durante el período Edo.
La abundancia de los barrios de burdeles y las casas de té son típicas del período Tokugawa.

COMPARATIVA CON EL PERÍODO HEIAN



El entorno político de la era heiana está marcado por la descentralización llevada a cabo por el poder imperial. Las tareas administrativas de la periferia fueron delegadas a manos de regentes imperiales, cuyo poder fue acrecentándose con la adquisición de los shōen o latifundios. La fuerte presión de los gobernadores locales acabó debilitando las fuerzas del orden y el poder militar de la corte y marcó el inicio de la decadencia del poder imperial que más tarde daría paso a un gobierno ejecutado por estos regentes.

La base económica del país era la agricultura (principalmente del arroz), la cual durante este período se vio beneficiada con grandes novedades que impulsaron un gran crecimiento de este sector. Sin embargo, el fuerte control por parte de los clanes regionales restringían la libertad de movimiento de los campesinos; del mismo modo, los grupos artesanales también estaban oprimidos por los gobernadores locales.

El papel de la mujer en esta época fue crucial; la mujer no sólo era la cabeza de familia sino que además la sociedad se movía según el sistema matriarcal; incluso en las familias imperiales, a veces, ocupaban el trono. El esposo vivía separado de su familia y la poligamia y los matrimonios consanguíneos estaban a la orden del día.

El Emperador ejercía un papel religioso que estaba respaldado por el pensamiento sintoísta, muy arraigado en la época; conceptos como la vida y/o la muerte se explicaban gracias a la filosofía sintoísta. No obstante, fue durante esta etapa heiana que el budismo empezó a proliferar (especialmente entre las clases altas); aparecieron nuevas sectas como la Tendai (Plataforma Celestial) o la Shingon (Palabra Verdadera). En un intento de conciliación de budismo y sintoísmo nació el Sintoísmo Dual.

La corte heiana propició el florecimiento cultural e intelectual del país. Las manifestaciones artísticas contenían una fuerte dosis de influencia china, como lo demuestra el auge del arte de la caligrafía, muy desarrollada en esta época, en la que la sensibilidad y la apariencia era sumamente importante; este factor dio origen al nacimiento de un lenguaje muy cuidado, repleto de términos respetuosos y muy educados, el “keigo” 敬語. Pero, a pesar de que la cultura china estuviera muy presente en las nuevas creaciones, en literatura, también hubo artistas que consiguieron aportar su toque de innovación, como lo evidencian el Man’yōshū o el Genji Monogatari, cargados de enorme efecto estético; también son de esta época los “waka” o poemas de 31 sílabas y los yamato-e, pinturas de escenas de la vida cotidiana japonesa. La arquitectura tomó un aire innovador; la influencia budista hizo que se masificara la construcción de monasterios muy adornados, e incluso las casas adquirieron formas peculiares y agregaron nuevos elementos (como las puertas correderas).
BIBLIOGRAFÍA

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MIKISO, Hane: Breve Historia de Japón, Madrid, Alianza Editorial, 2003
STANLEY-BAKER, Joan: Arte Japonés, London, Thames and Hudson Ltd, 2000
Atlas de Japón, Barcelona, Ediciones Folio, 1995